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La dignidad primero

Por: Redacción 05/12/2015

No aguanto más a este hombre, monseñor. Él, mi marido, es un malcriado y un sinvergüenza. Ya al primer año del matrimonio se metió con otra mujer y estando yo embarazada de mi primer hijo, la sacaba a cenar y al cine. Yo le protesté varias veces y al principio lo negaba; después decía que era una prima con problemas de depresión y que él ayudaba. Ya a los dos años aceptó que era una aventura y la dejó. Que yo recuerde ya son tres las mujeres con las que ha andado desde que nos casamos.

Al principio después de un tiempo de estar con alguna de ellas pedía perdón. Ahora tiene el cinismo de decirme que no debo meterme en su vida, que él hace lo que cree debe hacer y que yo me contente con que me tiene en una buena casa y con carro propio y con los hijos en buenos colegios.

Me siento indigna por esta situación porque sí, acepto que por vivir cómodamente y para que mis hijos estudien bien, me he aguantado tantas cosas. Hasta he pensado que soy como una prostituta fina, que acepta el dinero con tal de estar bien y aparecer ante la gente como la "señora de fulano" y que no se da cuenta. Él me cuenta que en su vida de empresario tiene muchas tentaciones y algunas veces cae. Lo que pasa es que cae y permanece en el piso por un año o dos.

Una vez me fui de la casa por dos meses, pero confieso que lo quiero y también dependo de su dinero para vivir.

USTED DEBE YA DEFINIRSE Y MANTENER UNA POSTURA PROPIA DE SU CONDICIÓN DE MUJER, ESPOSA Y MADRE, ADEMÁS DE CRISTIANA. ÉL ESTÁ ATENTANDO CONTRA SU DIGNIDAD CONSTANTEMENTE. POR LO TANTO, YA DETENGA ESTO Y EXIJA UN CAMBIO EN SU MARIDO.

Hace una semana me gritó tanto, me amenazó con echarme de la casa y que me llevara a mis hijos a casa de mi madre. Y es porque le estuve reclamando su mala vida y que me está ofendiendo al enredarse con mujeres. Hace ya tiempo que no tengo vida marital con él por eso mismo. Y eso se ve que no le importa. Quiero irme de la casa. Pero me da miedo, sobre todo por mis hijos. En la casa de mi madre se vive un poco apretadamente por la escasez económica. Cometí un grave error al casarme con él por la iglesia. Cambió tanto después del matrimonio. Lo que yo no sabía era que tenía problemas con la bebida desde antes y que además tenía esa sed lujuriosa. Aunque le va bien en la empresa de la cual es socio, sé que últimamente está gastando mucho en juegos de azar y perdiendo dinero.

 En primer lugar, señora, está su dignidad de por medio. Creo que es una ofensa grave a su persona y a Dios que él esté manchando su hogar con esas aventuras. Además, el mal ejemplo que da a sus hijos, que también son ofendidos, los puede condicionar a repetir el mismo esquema de comportamiento lujurioso de su padre.

Usted debe ya definirse y mantener una postura propia de su condición de mujer, esposa y madre, además de cristiana. Él está atentando contra su dignidad constantemente. Por lo tanto, ya detenga esto y exija un cambio en su marido.

Me parece bien que no se preste a tener relaciones íntimas con alguien que la está cambiando por otras mujeres. Usted y sus hijos deben valorar más la dignidad y los principios morales que el dinero, casa, carro y colegios privados. Esto es muy difícil de asimilar en una cultura tan materialista y consumista, pero los valores están por encima del bienestar que le da quien la está ofendiendo.

Él es otra víctima del machismo nuestro y lo peor es que piensa que no está haciendo mal. Si por lo menos tuviera arrepentimiento y prometiera hacer cambios y buscara ayuda para superar esa tendencia lujuriosa. Pero el cinismo y la amoralidad caracterizan a su marido hoy. Señora, yo creo que toda persona puede cambiar. Y por eso necesita que usted lo "haga despertar" y hacerle ver que está actuando mal. Haga algo que sea radical, para que él vea que usted no es sobornable. Lo más duro sería que sus hijos tuvieran que cambiar de colegio, pero yo le digo que el que quiere estudiar y superarse lo hace en cualquier institución, aunque él debe seguir velando económicamente por sus hijos.

Por lo tanto, busque asesoría y dé el paso de una separación legal, recordando que sigue casada por la iglesia. Y ojalá esto lo ayude a cambiar a él.

Dios la bendiga a usted y a las miles de mujeres que son víctimas del machismo y recuerde que el Señor la ama y con Él usted es invencible.

Monseñor cmf.

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Martes 28 de julio de 2026