La economía, la desaceleración y las expectativas

Por: Redacción 16/08/2017

 

Pese a las reiteradas declaraciones de los empleados de Gobierno que insisten en una significativa mejora en los resultados económicos, la percepción generalizada de la población y de los sectores comerciales es que la economía sigue desacelerándose, o que, por lo menos, no muestra una situación de mejoría. No se trata de una percepción sin fundamentos, sino de una que surge de las dificultades que ahora se concentran en el ámbito del mercado interno.

Un primer elemento que, a nuestro juicio, muestra la desaceleración de las actividades guiadas hacia la demanda local se relaciona con las dificultades observadas en el monto de las recaudaciones del ITBSM – ventas, indicador que refleja el volumen de transacciones realizadas en el mercado interno. De acuerdo con los datos oficiales al mes de junio del 2017, la recaudación acumulada de este impuesto mostraba una tasa de decrecimiento del 8.0% con relación al año anterior.

Un segundo indicador se refiere a los nuevos créditos otorgados por el sistema bancario. Estos decrecieron en el primer trimestre de este año en 8.0% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta afectación se observó claramente en algunos importantes segmentos crediticios, entre estos se encuentran los siguientes: consumo personal (-4.0%), construcción (-8.0%) hipotecas (-17.0%), y comercio (-11.0%).

Lo anterior es consistente con la caída acumulada hasta mayo de 2017 en relación con el mismo periodo del año anterior en el caso de los automóviles nuevos inscritos, la cual fue de 11.2%. Así mismo, en el mismo lapso temporal, la venta física de combustibles para el uso nacional se redujo en 1.7%.

A esto se deben agregar los problemas vinculados con la construcción. De acuerdo con datos del Inec a mayo del 2017, la producción de cemento gris mostró un crecimiento bastante débil, de apenas el 2.1%, mientras que el cemento premezclado mostró una caída muy significativa en los tres primeros meses del año (-30.6% en promedio). No menos significativas son las recientes noticias que apuntan a la existencia de un gran número de locales comerciales, oficinas y apartamentos desocupados, que muestran una saturación del mercado. Esto se viene a sumar a la conocida sobreoferta en el ámbito de la hotelería. Como si esto fuera poco se debe señalar que los gastos de inversión del Gobierno, muy ligados a la inversión en construcción, se redujeron durante el primer trimestre de este año en 50.4% con relación a igual periodo del 2016.

No menos importante es el creciente deterioro del sector agropecuario, inducido, como lo han denunciado los productores por las crecientes y desmedidas importaciones de productos alimenticios permitidos y alentadas por el gobierno de turno. Esto llevó a que este sector mostrara en el primer trimestre del 2017 una tasa de crecimiento negativa de su actividad productiva (-1.0%).

No se trata, entonces, de que la población mantenga una percepción distorsionada de la realidad, sino de una que surge de la propia experiencia cotidiana. Los efectos de la concentración del ingreso, de la política comercial y de la mayor cautela crediticia, están en la base de toda esta problemática.

Economista

 

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