La educación es la prioridad nacional
Todas nuestras opiniones en este campo, desde las concernientes a un comedor escolar hasta las referidas a los grandes lineamientos de la planificación integral de la educación (desde el kindergarten hasta la universidad), están animadas de la preocupación ardiente por la solución a largo plazo de nuestros problemas, en base a la estructuración de una política educativa lúcida y efectiva. Lo que necesitamos son buenos educadores, es decir, necesitamos modificar las condiciones psicológicas y fisiológicas del escolar… Ya es tiempo de que Panamá se apreste a formar las brigadas de sus técnicas para el futuro.
Quienes nos hemos asomado un poco a los problemas nacionales y hemos estado en cargos donde nos correspondía atenderlos, hemos tropezado con esta dificultad fundamental: falta de personal preparado para determinadas actividades en Panamá. Todavía somos un país donde algunos altos funcionarios tienen que improvisarlo todo en presencia de las circunstancias y a fuerza de supuesto talento tratar de salir airosos de las empresas que acometen. De ahí --percibimos-- esa propensión funesta del espíritu panameño a buscar en la improvisación méritos mayores que los del esfuerzo y el estudio.
La apreciación de ese vacío aterrador de personal calificado en determinada especialidad para enfrentar el porvenir, sustenta el apoyo que en su momento nos brindara la oportunidad de dejar plasmado nuestro pensamiento pedagógico de la necesidad de la planificación integral de la educación panameña, proceso que rebasa más de un quinquenio o periodo constitucional de gobierno.
A la luz de informaciones estadísticas que hacen posible dar un contenido concreto a nuestra tan frecuentemente invocada realidad educacional, el complejísimo problema de la fijación de metas cuantitativas para el desarrollo de nuestros servicios escolares en los próximos años, y que haya quedado la convicción de que se trata de asuntos que ya no pueden intentarse resolver a base de discursos o de declaraciones inspiradas, sino que requieren un estudio atento y cuidadoso de datos demográficos, geográficos, económicos y educacionales, relativos no solo al país, sino también a sus provincias y localidades, así como una estimación seria de los costos; vale decir, de los sacrificios financieros que el cumplimiento de las metas exige, y la consideración de criterios prioritarios justificados para la distribución de los recursos nacionales en los diversos sectores de la actividad social y económica.
Resumiendo, la educación no es más que una función básica de la comunidad y, por ello, constituye la prioridad nacional.
Pedagogo, escritor, diplomático.
