¡La educación, he ahí el problema!
Iniciamos el aprendizaje antes de ir a la escuela. Aprendemos desde que nacemos, mucho y pronto al principio, más tarde con mayor lentitud y en menor cantidad. Es el aprendizaje lo que nos convierte en individuos cultivados. Nuestra calidad humana global y nuestro crecimiento están programados genéticamente.
La reforma del sistema educacional es una de las tareas más importantes que debemos emprender con la mira puesta en el futuro. La renovación de los métodos de enseñanza debe orientarse a conseguir que los cambios decisivos de la vida espiritual, política y económica sean más relevantes para la juventud. Pero el indiscutido objetivo del reformador-planificador consiste también en la elevación del nivel educacional y en ofrecer a cada uno la máxima oportunidad de desarrollar sus inclinaciones y aptitudes, así como en prepararlo para una vocación y un compromiso que redunde en beneficio de toda la sociedad.
Más que nunca en el pasado, las escuelas tienen ahora la función de patrocinar el desarrollo intelectual y caracterial de la población juvenil. Pero los establecimientos educacionales solo pueden satisfacer estas expectativas si fundan su planificación específica de tal manera que les sea posible hacer justicia a esas metas, y siempre que se les concedan los medios suficientes.
En la planificación del sistema educativo entran en juego diversas consideraciones. Muy a menudo, estas tienen una motivación política o, más precisamente, sociopolítica, no obstante lo cual, siempre permanecen en el núcleo central las consideraciones humanas. En este punto, la indagación con respecto a la capacidad resulta de fundamental importancia, puesto que le toca determinar el factor temporal más adecuado para el progreso real de la educación escolar y obtener un conocimiento confiable para la utilización más provechosa de los auxiliares educacionales.
La Asociación de Profesores de la República, que es la mayor organización de profesores de educación premedia y media, estimula la investigación sobre el estado actual de los estudios que atañen a la capacidad intelectual y al fomento de la educación. Se espera que este trabajo beneficie a los profesores de escuelas medias y provoque asimismo un amplio interés entre quienes comparten responsabilidades pedagógicas. Por consiguiente, se presume haber prestado una útil contribución en cuanto a alentar una mejora en todo el sistema educativo.
... LA EDUCACIÓN SE VERÍA COMO UN PROCESO POR MEDIO DEL CUAL EL INDIVIDUO SE VUELVE CONSCIENTE DE SUS CAPACIDADES, LAS DESARROLLA Y LAS HACE PRODUCTIVAS DE ALGUNA MANERA.
El país en el que no se dé un campo de acción para ejercitar sus potenciales en procura de realizaciones socioculturales, que no cree las condicione para que estas sean factibles, se cercenará del progreso ?y no solo del técnico?, lo que llevará al individuo a la frustración y ocasionará una insatisfacción de índole no del todo superficial.
La necesidad de ser eficientes en todas las esferas de la vida es tan grande que parece inevitable que motive aun aquellos que, sin esos estímulos externos adicionales, permitirán que sus recursos sociales y culturales permanecieran inexplotados. Esto nos conduce más allá de las referencias con respecto a un "derecho civil a la educación" para insistir sobre un "deber cívico hacia la educación". En este contexto, la educación se vería como un proceso por medio del cual el individuo se vuelve consciente de sus capacidades, las desarrolla y las hace productivas de alguna manera.
La definición formal que dimos al comienzo expresa poco acerca del carácter de la capacidad de sus contenidos. Solo nombra unos pocos factores que, interactuando de cierto modo, constituyen lo que denominamos capacidad, o sea que el potencial genético, los estímulos socioculturales y la actividad personal actúan entre sí y componen la capacidad. La capacidad se manifiesta en las relaciones socioculturales. Por lo tanto, se la puede caracterizar como eficiencia sociocultural. ¿Pero de qué manera y hasta qué punto participan los factores individuales en el total que forman?
Si hacemos abstracción de los campos especializados en que se concretan esas realizaciones, podemos limitarnos a dos conceptos generales de la capacidad: inteligencia y creatividad. Si en cambio, tomamos en cuenta los campos de las realizaciones, tenemos que referirnos a la "capacidad específica alta o baja" y a la "diligencia superior en la búsqueda del rendimiento de la escuela". En las discusiones sobre política educacional, por lo general es este último aspecto el que adquiere mayor prominencia.
*Pedagogo, escritor, diplomático.