La educación panameña en el próximo gobierno
Docente de Física, Universidad de Panamá
Siempre he dicho que si el presidente de la República, Ricardo Martinelli, le hubiese dado a la educación la relevancia que se merece, habría sido el mejor presidente de Panamá en toda su vida republicana. Infortunadamente, la calidad de educación fue relegada a un segundo plano, hasta el punto que la ministra de Educación llegó al cargo sin ideas propias en el campo educativo, y por lo tanto no podía valorar propuestas que pudieron llegar a ser uno de los más grandes aciertos de la actual administración.
El triunfo de Juan Carlos Varela se debió, en gran parte, a que los panameños estamos tomando conciencia de que no podemos seguir viviendo siempre un presente fugaz, que nos den manivela para no quedarnos enquistados en el pasado, y que la educación es nuestro futuro y ella nos iluminará el sendero por donde transitarán las nuevas generaciones.
¿Quién soy yo para hacer esos señalamientos? Soy un profesional panameño con estudios de Licenciatura en Matemática y Física, Especialización en Física, Maestría en Física, en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, 34 años de experiencia docente en Matemática, Física y Química en la República de Colombia y diez años de experiencia docente en el Departamento de Física de la Universidad de Panamá; conocimiento de dos modelos educativos, colombiano y panameño. Por lo tanto, me siento autorizado para hablar de la calidad de la educación panameña.
Hoy pongo en conocimiento del presidente electo sugerencias que podrán ser útiles a la educación panameña, y que en Colombia han sido de gran impacto.
1. Debe existir, al menos, una prueba de Estado para los estudiantes de 6°, 9° y 12° cada año, y utilizar ese dato para clasificar los colegios y escuelas de Panamá. La prueba en el grado 12 deberá ser un prerrequisito para ingresar a cualquier universidad pública o privada.
2. La Beca Universal no debe ser un premio a la mediocridad, y por lo tanto, para los estudiantes buenos debe tener valor diferente al del regular, y para el estudiante excelente, mucho mayor.
3. Debe existir la Oficina Nacional de Escalafón Docente, cuya función es dar seguimiento académico a cada docente para su escalafón según sus estudios y tiempo de servicio prestado, que será doble para los docentes de difícil acceso.
4. El Ministerio de Educación (Meduca) debería suscribir convenios con las universidades oficiales y privadas para la capacitación vacacional de quienes no puedan superarse durante el año académico y quieran obtener algún título de licenciatura o posgrado en su tiempo libre.
5. Al final de cada año, el Gobierno deberá conceder una bonificación a los docentes que hayan laborado todo el año sin interrupción.
6. El Meduca deberá conceder a los panameños la posibilidad de validar el Bachillerato en Ciencias, en un solo examen por asignatura, ante una autoridad creada para ese fin.
7. Así como el Meduca incentiva la oratoria, también deberá incentivar la generación de niños genios en Ciencias Básicas.
8. Así como en las escuelas y colegios se califica la capacidad motora en Educación Física, también se deberá calificar la intelectual a través del ajedrez, deporte que nos permite desarrollar la inteligencia, estimular la memoria, la concentración y generar relación de amistad, respeto, admiración, convivencia y armonía entre sus participantes
9. No se justifica que un título expedido por la Universidad de Panamá tenga que ser evaluado en la Universidad Tecnológica de Panamá cuando se aspire ingresar a ella o viceversa. En consecuencia, se podría pensar en la creación del Ministerio o Viceministerio de Educación Superior, encargado de regular la educación superior, y que los títulos expedidos por las universidades panameñas serán válidos en toda la República.
Diez años al servicio de la educación panameña me han servido para darme cuenta de que muchos colegas están instruidos en un arte u oficio, pero no lo suficientemente educados para trabajar en la educación, y por lo tanto, no podrán educar a nadie.
La educación hay que dignificarla, y el educador es como un espejo para el estudiante. En Panamá, en donde existe una considerable pérdida de valores, muchos jóvenes poco imitan las cosas buenas, y es debido a ello su bajo rendimiento académico, su desinterés por el estudio, la falta de respeto, el deseo de hacer daño, la búsqueda del dinero fácil y la falta de concienciación en la importancia de la superación académica para el bienestar propio y del entorno familiar.
Muy respetuosamente sugiero al señor presidente electo nombrar como ministro de Educación a un académico que sepa de educación, y en la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología a un científico.