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La educación, un asunto de todos


Mientras que algunos sectores se empeñan en un debate viejo y conflictivo sobre la educación, distintas instituciones dedicadas a la producción de profesionales para la sociedad, han logrado dotar al país de ese soporte que exige el desarrollo que experimenta Panamá.

Los primeros parecen decididos a persistir en una especie de estancamiento fanático, en tanto que los segundos, se van convirtiendo en protagonistas de acciones que van influyendo en el rumbo transformador que va asumiendo el país y la sociedad.

Parte de una superada concepción del debate y el progreso, consistente en creer que los criterios apoyados en la movilización política tienen mayor posibilidad de prevalecer, las huelgas o paros en el sector educativo solo propician ambientes estériles y de distracción que inhiben a generaciones completas del papel progresista que deben jugar.

No es solo una situación con los docentes, sino con aquellos portadores de corrientes que no acaban de comprender que en lugar de manipulación y politiquería, el país necesita, profesionales cualitativamente superiores.