default

La enfermedad del poder


Alejandro A. Tagliavini (opinion@epasa.com) / Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity

“Miente, miente que algo queda”, decía el nazi Joseph Goebbels y, así, el populismo miente para disimular que es todo lo que dice condenar, como atribuir a otros las características propias del estatismo. Mientras que el mercado es la sumatoria del accionar económico de las millones de personas que lo conforman, son las personas, el populismo dice que los grandes grupos económicos lo manejan compulsivamente cuando es el Estado el que tiene el monopolio de la violencia.

Si los grandes grupos económicos se imponen sobre las personas es porque el Estado, negociados de por medio, los respalda como, por ejemplo, cuando les garantiza monopolios o les anula la competencia con el poder de policía aduanero. Y estas son decisiones que toma el gobernante que se cree más apto que las personas (el mercado) para dirigir al país.

Ya en 2006, el BID, avalado por la Universidad de Harvard, ubicó en las categorías “alta”, “media” y “baja” a las naciones latinoamericanas, según la calidad de sus políticas. Argentina y Venezuela quedaron en “baja”, en “alta” Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y Uruguay, mientras que Chile en “muy alta”. Argentina presenta un nivel “alto” de corrupción, frente al “bajo” nivel de Chile o “medio” de Brasil, Colombia y México.

Hace unos años, los profesores Pablo Spiller y Mariano Tommasi realizaron un estudio y concluyeron que Argentina tiene un Congreso “no profesional” y una Justicia poco independiente, incapaz de arbitrar entre los otros poderes.

Hoy, según la encuesta de expectativas de los economistas de la región que elaboran la Fundación Getulio Vargas y el Instituto para la Investigación Económica (IFO, en alemán), el Índice de la Situación Actual (ISA) que confeccionan cayó de 5.8 puntos (sobre 10) a 5.6 entre enero y abril de 2012, todavía en positivo y por encima de la media de los últimos 10 años (cinco puntos). Mientras que los registros más altos del ISA son los de Colombia, Chile y Uruguay, los más bajos son los de Paraguay, Venezuela, Argentina (que viene cayendo desde un máximo de 7.5 puntos en julio pasado a 6.3 en enero y cinco puntos en abril) y Bolivia.

La inversión total (IED) dirigida hacia América Latina y el Caribe creció 31% en 2011, un récord de $153 mil 448 millones. Las economías menos digitadas por sus líderes mesiánicos acapararon el grueso de la inversión: Brasil (43% del total, $66 mil 660 millones), seguida de México (13%, 19 mil 440 millones), Chile (11%, 17 mil 299 millones) y Colombia (9%, 13 mil 234 millones). A la Argentina, de la que se fugan más de $22 mil millones por año, llegó el 5% de los fondos ($7 mil 243 millones), a Venezuela el 3.5% y a Bolivia, menos del 1%. En proporción al tamaño, la lista la encabeza Chile, seguido de Perú, Colombia.

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity