La equidad en el derecho penal chino y latinoamericano
Para muchos ha sido una sorpresa leer noticias de altos funcionarios chinos arrestados y sometidos a penas rigurosas. Un titular de "La Estrella de Panamá" del 14 de junio de 2014 decía: "China sentencia a pena de muerte al exmagnate minero Liu Han". Otro titular de "La Prensa" del 9 de octubre de 2016 planteó: "Condenan a muerte a alto jerarca del Gobierno chino por aceptar sobornos". En cambio, los panameños observamos cómo las personas que pertenecen a las élites económicas y políticas salen ilesas de malversaciones y de delitos claramente visibles. Pero ¿a qué se debe esta diferencia? Entre muchos factores, debemos mencionar el principio de igualdad.
Sin entrar a analizar la reprensible utilización de la pena de muerte, este artículo quiere destacar el efecto positivo que tiene la utilización de penas rigurosas contra miembros de las élites políticas y económicas de China frente a delitos graves. Realidad con la que muchos sencillamente soñamos.
En nuestro sistema legal, el principio de igualdad significa que los ciudadanos deben ser juzgados bajo la Constitución y las leyes, respetando siempre el debido proceso. Es decir, este principio constitucional hace un mayor énfasis en proteger las garantías de los ciudadanos frente al Estado y demás particulares. De esta manera, los privilegios que tienen algunas personas no deben influir en las decisiones frente a delitos que hayan cometido. No obstante, para muchos, la igualdad jurídica es pura ficción.
Por su parte, el ordenamiento jurídico-penal chino establece que la ley se aplicará igualmente a cualquiera que cometa un delito, y que nadie podrá transgredir la ley. De esta manera queda establecido el principio de igualdad que tiene un mayor énfasis en el derecho penal sustantivo que en las garantías procesales.
Este principio ha evolucionado en el derecho penal chino, por lo que se puede mencionar dos etapas. Primero, en la etapa maoísta, el derecho penal era usado principalmente como un arma contra los enemigos de la Revolución. Si bien también se usaba contra los ciudadanos que cometían serias conductas desviadas, pero la gente ordinaria era tratada de manera más benigna en comparación con los enemigos del pueblo. Durante esta primera etapa se puede advertir un derecho penal enfocado en combatir a la élite económica china.
Hoy en día, en la etapa posmaoísta, el principio de igualdad busca evitar que se otorguen privilegios a oficiales y a políticos de todos los rangos. O sea, busca eliminar cualquier prerrogativa o inmunidad para personas de baja y alta jerarquía. Lo que se quiere, dice el presidente chino Xi Jinping, es que el derecho penal ataque a tigres y mosquitos con igual firmeza.
Se puede concluir que, entre muchos otros factores, China ha pasado de ser un país colonizado por naciones extranjeras a ser una potencia mundial gracias a la igualdad rigurosa de su sistema de justicia penal, que no teme enfrentar a los poderosos y no vacila en demostrarle al pueblo que hasta los tigres más furiosos quedan enjaulados si atacan la ley.
Profesor de Derecho Penal y Criminología Universidad de Panamá.