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La ética en la economía

Por: Redacción 02/09/2016

 

Incorporar valores  éticos  en todas las  transacciones  económicas  implica un  deseo profundo  de  transparencia y deseo verdadero de  hacer las cosas bien en cada  uno de los procesos, en los que la premisa, como ente  rector, debe  ser reglas claras, respuestas  completas a todas las  interrogantes, ya que las  mismas  nos  deben guiar con el objetivo de no  permitir ninguna duda en cada uno de los pasos realizados.  Cuando está ausente  la  ética, los empresarios  se  quejan de deshonestidad  en las transacciones, en las que la cultura del juegavivo está  por  encima  de los  verdaderos  valores éticos, económicos, por tal  motivo,  la práctica  de la  ética en la economía  requiere que todos los  agentes  garantes  del proceso o acción pública   sean transparentes y descarten  dudas, ni antes ni  después, en cada  paso  o en las normas que  rigen cada contrato o licitación, dando el verdadero paso  a la  ley,  donde la aspiración  de  cada una de las  partes mantenga un  sentimiento  de  equidad, producto de una competencia justa y ética.

Lo peor de todo  es cuando la  deshonestidad  se  asimila  como normal y es considerada  como  parte de nuestra idiosincrasia cultural, lo  que  genera en la mala imagen de un país  o  nación, en  este sentido se crea una  comunidad corrupta en la que los  empresarios serios y  con moral  corren el  riesgo  de  ser  apartados  y  decepcionados; aún más grave se torna  esto  cuando  se  implementan leyes en las que se le  tuerce  el  brazo  a la  ética en beneficio de unos  pocos, lo  que  genera  la  inseguridad  jurídica y el  grado de  inversión se  ve diezmado lentamente, hasta que se percibe un  freno en los  empleos y la decepción laboral llega hasta el mismo pueblo.

Cuando se practica la ética  en la economía, cada  empresario que gana  un  contrato  se  siente seguro de haber presentado la  mejor propuesta  dentro de su  análisis y capacidad  financiera, se siente  animado por la inversión que  realizó, certeza en los beneficios  que recibirá y seguridad en el contrato ganado y que dicha decisión  será  respetada; mientras aquel que pierde debe mostrar un altruismo  empresarial combinado con un gran grado de humildad  y respeto de todo el proceso, debido a que para  un verdadero empresario el  perder no es un concepto dentro de su diccionario personal, pues todo lo asimila en su mente como una fuente de aprendizaje, en la que los retos y desafíos son materias que siempre ha cursado, dominado y las  mismas le  han enseñado que un verdadero  empresario  tiene poder económico y autoridad  moral, la  cual le ha permitido entender el sacrifico y  perseverancia  al reconocer que no fue  el favorito, pero tampoco  el rezagado.

Docente y político

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