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La existencia de la democracia


Se dice que la existencia de la democracia depende del pensamiento del grupo. Los tiempos modernos nos han llevado a tomar conciencia de la importancia de las relaciones humanas, del trabajo en equipo y de la colaboración. En el campo internacional, por ejemplo, el peligro más patente estriba en la incapacidad de los grupos, ascendidos al nivel internacional para desenvolverse en común. Los mecanismos de la cooperación, del intercambio, de la interacción y, particularmente, del pensamiento y de la decisión dentro de los grupos no existen en ese nivel.

El método democrático de resolver los problemas que atañen a un grupo y de llegar a decisiones en común consiste en la libre discusión que permite a todos expresar su punto de vista. El acuerdo se alcanza a través de la interacción de todos los individuos del grupo sean cuales fueren su tipo, nivel de entendimiento y sus ideas. Sólo así las decisiones se comprenden y respetan.

El método democrático libera el poder creador de manera sorprendente, como no puede hacerlo ningún otro método. Un grupo embarcado en la resolución de un problema que sienta como algo real descubrirá la necesidad de muchos tipos de actitud, habilidad e intuición.

La discusión en grupo no es, como algunos creen, un cambio de ideas al azar. La atmósfera imperante debe ser libre y tolerante, pero deben existir un orden y una continuidad. El control es llevado a cabo por el propio problema y por los hechos relacionados con él. Cualquier miembro del grupo puede pedir que la discusión sea encarrillada, cuando se ha apartado del tema. De tanto en tanto deben ofrecerse resúmenes y conclusiones exploratorias, orientadas hacia un eventual consenso.

El control ejercido a través de directivas impartidas, o a través del poder de un jefe o de una minoría organizada, puede parecer que facilita la discusión, pero no generará un pensamiento correcto ni incrementará las aptitudes necesarias para el mismo. La solución de un problema por un grupo de personas que trabajan en conjunto no siempre se lleva a cabo de acuerdo con el ordenamiento de ideas más lógico posible. Con frecuencia la decisión debe basarse, no en la predicción o la síntesis científicas, sino en los deseos y los juicios de valor de las personas implicadas. El nivel de madurez del grupo, su nivel cultural y de información, y el tipo de procedimientos empleados, puede favorecer o inhibir la obtención de las mejores soluciones.

¡Así, de esa manera, se contribuye a la existencia y al perfeccionamiento de la democracia!

Pedagogo, escritor, diplomático.