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La falta de convocatoria


La falta de convocatoria de algunos dirigentes políticos y gremiales es algo que debe investigarse y la razón del por qué se está dando en nuestro país. Carezco de respuesta a esta realidad. Primero, algunos culpan a la falta de respaldo a las causas que persiguen o que el pueblo no les interesa lo mismo y dos, que sus dirigentes carecen del liderazgo que mueve a las masas. Las distintas convocatorias, en términos generales, para quienes las han promovido han resultado un completo fracaso. Es probable que muchos dirigentes se hayan desgastado hasta perder, por falta de su liderazgo, la capacidad de movilizar a la gente en defensa de las causas que ellos defienden; o es que la agresividad de sus mensajes es rechazada por el pueblo. También es posible que la razón podría ser una abulia muy generalizada en nuestro pueblo.

Los últimos movimientos contra la Ley 30, mejor conocida como 9 en 1, es una muestra muy elocuente de esa falta de respaldo popular que se dio. Pude apreciar personalmente desde mi casa en Calle 50 la pobrísima manifestación convocada el 29 de junio por el CONATO. Había muy poca gente y mucho escándalo y consignas, utilizando para ello un sinnúmero de alta-voces.

A pesar de que se había anunciado ampliamente por todos los medios de comunicación la participación en la marcha de distintos miembros de los que se sentían afectados con la Ley 30, inclusive asistieron escasos miembros del PRD y Partido Popular. Alguien que estaba cerca de mi, cuando al ver el espectáculo que pasaba frente a nosotros, dijo: “había más policías que gente protestando”.

Al día siguiente los principales medios de comunicación destacaron el cerco policial, y no la escasísima gente que asistió a la manifestación en cuestión.

Es muy deseable que los sociólogos investiguen muy a fondo el fenómeno que se está dando, pues es realmente preocupante esta situación. No es deseable ni saludable ver a un pueblo que es apático, por el contrario queremos ver a un pueblo vibrante, que demuestra su interés y preocupación en hechos que, en una forma u otra, son de su conveniencia para el país.