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La firma del pacto ético tiene que ser sincero y no un ‘show’ político


Alberto Pinto (alberto.pinto@epasa.com) / PANAMA AMERICA

La máxima autoridad de la Iglesia católica panameña, José Domingo Ulloa, ha hecho un llamado a los diversos sectores activos del país para que se comprometan a firmar un pacto ético, con miras a la campaña de 2014. La convocatoria del arzobispo, por lo menos en teoría, fue bien acogida por dirigentes políticos y de la sociedad civil, no obstante, hay que analizar qué contenido tendrá ese acuerdo.

De nada sirve que, como cada cinco años, se firme un documento en el cual los políticos se comprometen a no atacarse entre ellos, si al final no pueden cumplir. El acto de la firma queda convertido en un “show”, en el que los aspirantes a puestos de elecciones se convierten en las estrellas de ese momento, que estampan su firma simplemente por figurar.

Si al final, en esta ocasión, se decide firmar el pacto nuevamente, el documento debe establecer claramente qué es lo que se puede o no hacer durante la campaña para evitar que al final los políticos, tanto de gobierno como de oposición, se amparen en que no sabían cuáles eran las reglas del juego.

En medio de este llamado, entra a debate qué es lo que se debe decir en campaña, ya que hay personas que consideran que los candidatos deben ser sometidos a un escrutinio público, en el que se conozcan sus trayectorias, formación y desempeño en determinado cargo público.

Por ejemplo, si un candidato que haya sido funcionario tuvo un mal desempeño, y durante la campaña se le recuerda ese pasado, eso no es ninguna campaña sucia, debido a que la población merece conocer a quien aspire a ocupar la máxima magistratura del país, o cualquier otro cargo público. Los políticos deben analizar detenidamente si van a aceptar firmar el pacto ético, porque si están conscientes de que no lo van a cumplir, mejor es que se sometan solo a las reglas del Tribunal Electoral.