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La frontera norte

Por: Redacción 15/03/2016

La frontera entre México y Estados Unidos no tiene nada que envidiarle al éxodo del norte africano. Miles de centroamericanos, procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, intentan la migración ilegal, huyendo del hambre, la desocupación, la criminalidad, entre otros males.

"La Bestia" es el tren que atraviesa casi todo el territorio mexicano hasta cerca de la frontera norteamericana. Vehículo por excelencia que abordan estos humildes centroamericanos en búsqueda del llamado sueño norteamericano, a costa de sus vidas, no solo por la peligrosidad inherente al transporte clandestino, sino por los asaltos que se dan a lo largo del trayecto.

Los pandilleros de sus respectivos países llamados "maras" los someten a todo tipo de agresiones, incluso, incursionan en aquel trayecto otros delincuentes que viven en el recorrido del tren de la muerte, donde los inmigrantes son despojados de sus pertenencias al precio de no perder sus vidas.

El panorama para estos desclasados es dantesco, por llamarlo de alguna manera. En el intento suman hombres, mujeres, incluso menores de edad o niños, por cientos de miles en el año; que, además de pasar por este infierno, que dura meses o semanas, en un recorrido de 1,300 kilómetros, caminando en grupos o solitarios por la vía férrea, corren el riesgo de ser deportados por autoridades mexicanas o norteamericanas si no encuentran la muerte en un alto porcentaje.

Durante los dos mandatos del presidente Obama se han deportado cerca de 2 millones de inmigrantes ilegales latinoamericanos, más de la mitad mexicanos. Entre ellos, algunos justificados, aunque en una proporción bastante menor, la inmensa proporción jornaleros. De estos casos algunos miles deambulan por la frontera mexicana en condiciones menesterosas, muchos víctimas de la droga.

El tema forma parte de las discusiones preelectorales norteamericanas, pero en ninguno con argumentos justos y reales, predominan los intereses electorales en una dirección u otra.

No pareciera creíble esta realidad, que tiene fundamento en la diversidad de sociedades, la búsqueda de la supervivencia y el intento de escapar de escenarios infrahumanos. ¿Por qué se pretende ignorar la crudeza de este genocidio o novel holocausto, con múltiples manifestaciones, cada día más numerosas y evidentes? Se pudiera ser mucho más descriptivo ante la sociedad y el mundo, en aras de soluciones, pero hasta hoy resulta inútil. El infierno no debemos encontrarlo en los libros bíblicos, busquémoslo en estas tierras americanas, en Centroamérica, México y en la poderosa nación del Norte.
Periodista

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