La fuga de cerebros, competencia actual por el conocimiento
Este tema es muy abordado últimamente y nuestro país, aunque con una economía creciente, no escapa a este aspecto. Quisiera analizar lo que en días pasados, en el programa del prestigioso periodista Andrés Oppenheimer, se realizó con diversos expertos sobre el asunto. Hoy en día, la batalla por el conocimiento se está perdiendo. Las ciencias y la ingeniería son los pilares que construyen la productividad e innovación, y diversos países están brindando estímulos para promoverla.
Nuestros países de América Latina no lo hacen. Contamos con sistemas universitarios arcaicos, en los que la complicidad profesor-alumno impone el rigor académico. En Estados Unidos se puso en marcha un plan de reforma migratoria que incluye aumento del número de visas para estudiantes extranjeros que se gradúen en ciencias e ingeniería, planteando un desafío para China, India y Latinoamérica: los países emergentes tendrán que ponerse las pilas para retener a sus mejores cerebros, o sufriremos la mayor fuga de cerebros de la historia reciente.
La competencia global para atraer talentos ha comenzado. Canadá, Australia, Singapur, Brasil y Chile han aprobado medidas para atraer científicos, ingenieros y emprendedores de alta tecnología. Ahora EE.UU. se une a esta carrera, la competencia global por profesionales altamente calificados será feroz. Así ocurrió después de la II Guerra Mundial, cuando el Gobierno norteamericano atrajo a Albert Einstein y otros científicos europeos de primer nivel. EE.UU. con esto se plantea tener una nueva generación de los mejores cerebros del mundo.
Según los expertos, el proyecto de ley bipartidista conocido como el Acta de Inmigración-Innovación, eliminaría las restricciones a las visas de trabajadores graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas en universidades estadounidenses, y duplicaría el cupo de visas para inmigrantes altamente calificados, incluyendo enfermeras y programadores de computación. Actualmente, casi todas las visas norteamericanas se conceden con base en los vínculos familiares y no a la profesión de los que postulan por estas visas. Según el nuevo proyecto de ley de Estados Unidos, el número de visas para extranjeros altamente capacitados aumentaría de las actuales 140,000 anuales a unas 290,000. Antes, cuando la economía mundial dependía de las manufacturas, se necesitaban trabajadores. Ahora, la economía mundial depende de la tecnología y la innovación.
Entonces, ¿qué deben hacer los países latinoamericanos incluyendo el nuestro? Casi todos los expertos coincidieron en que los países de la región tendrán que producir más y mejores científicos e ingenieros, y proporcionar un mejor clima de negocios a los sectores tecnológicos para no quedar atrás; y no sobre el dinero, sino como estatus social. En estos momentos, solo alrededor del 16% de los jóvenes latinoamericanos estudian ciencias e ingeniería, y no hay ninguna universidad de Latinoamérica que figure entre las mejores 150 universidades del mundo.
Si los países latinoamericanos actúan con inteligencia y se insertan en la nueva economía global del conocimiento, por ejemplo, aumentando sus convenios de titulación conjunta con universidades extranjeras, ofreciendo mejores condiciones de trabajo a sus graduados en el exterior y creando un clima de negocios y estatus más amistoso hacia los inversores en alta tecnología, podrían beneficiarse de la creciente competencia mundial por el talento. En el caso de Panamá, la idea de implementar nuevas normas educativas (transformación curricular) es buena, pero que las universidades panameñas también aporten para que en sus aulas salgan profesionales de primer nivel de calidad.
Se mencionó en el programa darle valor a los jóvenes con ideas de estudiar en estas áreas, como en países como China, Japón, Singapur, India, donde los mejores estudiantes de la clase son los más populares. Preguntemos tanto en Panamá y América Latina a alguien: ¿Quién es el mejor científico, periodista, arquitecto, ingeniero de su país? No sabría la respuesta, pero a la inversa: ¿Cuáles son los 11 jugadores de la selección nacional de fútbol, el artista de reggae, el mejor actor, presentador (a) de TV?, no se tardaría ni un minuto en dar la respuesta.
Lo que llamamos fuga de cerebros será mejor una circulación de cerebros, como lo han hecho estos países del Oriente, los cuales se beneficiaron al enviar a miles de sus mejores estudiantes hace años a Norteamérica y después recibirlos de regreso en calidad de inversionistas, funcionarios públicos o profesores universitarios. Pero si Latinoamérica se queda con los brazos cruzados, probablemente veremos la mayor fuga de cerebros de los últimos tiempos.