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La gasoli... lina se acabó...


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Como dice una vieja canción infantil, así resultaron algunos grupos que presionaban al Poder Judicial para que nombrara a alguien que defendiera sus intereses políticos en el Tribunal Electoral (TE).

Sin embargo, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) eligieron a Heriberto Araúz, un abogado que no tiene vínculos con partidos políticos.

Inclusive en la víspera de la elección, un colectivo político opositor denunció supuestas presiones para nombrar a alguien allegado al mandatario Ricardo Martinelli.

Pero la respuesta de la CSJ fue de profesionalismo. Quizás dándole una gaznatada a esos grupos que crearon un pésimo circo, con entrada de un centavo, y que buscaban zozobras, además de protagonismo de baratillo.

La última vez que la CSJ nombró a un magistrado, este provenía de la Fiscalía Electoral y de un partido político hoy en oposición (PRD).

Por ironía de la vida esta persona es la que más polémica causó con sus enfrentamientos político partidistas, no institucionales, con el actual Órgano Ejecutivo.

Araúz es el único magistrado del TE en 30 años que no ha formado parte de colectivos políticos, a diferencia del resto de sus colegas que sí militaron.

Uno nunca termina de aprender lecciones, principalmente cuando se es adulto.

La CSJ dio una enseñanza, de que la “cacareada” intervención del Ejecutivo en este órgano no existe, cuando se propusieron los nombres de varias figuras para el cargo.

Lo importante es que ahora los políticos disfrazados de “sociedad civil” tendrán que reconocer, aunque no sea en público, que sus palabras se las llevó el viento y sus discursos de barricada se convirtieron en toneladas de falacias.

Es hora de cambiar de estrategia, señores, porque al final quedaron como Lev Nikoláyevich Mishkin.

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Martes 18 de agosto de 2026