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La gran estafa


Ya se ha convertido en una costumbre que algunos latinoamericanos marchen de espaldas a lo que la historia de los pueblos demuestra como el camino más conveniente para alcanzar el desarrollo humano. El desastre económico de los países socialistas que provocó el derrumbe de la unidad lograda bajo la tesis de la dictadura del proletariado, y el giro dado por la dirigencia política de la China comunista permitiendo la adopción de principios económicos capitalistas, no parecían suficientes ejemplos para advertir a los socialistas latinoamericanos de países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, los errores cometidos al pretender eliminar la libertad económica que genera riqueza. Es posible que en la defensa de lo indefendible nos reclamen que tanto Rusia como China viven realidades diferentes y distantes. Veamos que ocurre ahora con las últimas declaraciones de Fidel Castro reconociendo el fracaso de un socialismo ineficaz para resolver el problema de la pobreza, ahora en un país latinoamericano que muchas veces ha sido invocado por los comunistas del patio como un ejemplo. Sería una insensatez continuar alimentando la esperanza de nuestros pueblos con ideologías que solamente han servido para engañar incautos y aumentar su miseria y su frustración cuando reconozcan después de cincuenta años de carencias y sufrimientos que solamente se trataba de una gran estafa.