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La gravedad del resentimiento


El resentimiento es un dolor contenido de la persona que se cree maltratada y va acompañado de un sentimiento de hostilidad hacia las personas que cree que lo ofendieron. En esto de “creer” que lo hicieron sufrir, porque uno es quien “decide” sentirse ofendido. En nuestro subjetivo mundo interior, uno fabrica los elementos que mezclados hacen que uno se sienta “mal” y busque vengarse, como también pueda “comprender” por qué alguien actuó mal y salvarse de odiar.

Todos hemos experimentado en alguna ocasión el resentimiento. Es uno de los males más peligrosos que puede usted permitir que enferme su alma. Muchas veces el resentimiento no es más que un intento de la persona de disculpar su propio fracaso, atribuyendo la causa del mismo al trato injusto de otros o a causas externas que lo llevan a situaciones lamentables. También hay muchas personas que resienten el haber hecho favores o prestado servicios a otros que, a su juicio, no se los han retribuido adecuadamente. En su mente, exigen que esas personas paguen constantemente por los beneficios otorgados. Las personas resentidas permiten que dentro de ellas crezcan intensos sentimientos de odio y, a menudo, un deseo consciente o inconsciente de venganza.

El resentimiento les causa una terrible tensión emocional, irritación o angustia grave que los lleva muchas veces a enfermarse y, lógicamente, enferman a las personas con las que viven. Lo peor es que muchas veces detrás del resentimiento se esconde la autoculpa por haber fracasado.

Muchas de estas personas empiezan sintiendo cólera, que se convierte después en ira ardiente que se eleva a través de una espiral ascendente hacia el odio, venganza y algunas veces hasta la destrucción. A veces, aunque no se mate físicamente, se “asesina” levantando falsos testimonios, calumnias, o siendo indiferente con las personas o torturándolas mentalmente a base de ofensas.

Sabiendo, pues, el mal que hace el resentimiento, ¿no debería usted aprender a evitarlo y a librarse de su resentimiento favorito, el cual casi hasta morbosamente disfruta? Recuerde que el resentimiento es, revivir emocionalmente un suceso desagradable y negativo del pasado.

Entonces, ignore todo aquello que le haga daño emocionalmente cuando lo recuerde. Con la ayuda de Dios, haga todos los esfuerzos posibles para no recordar los malos momentos ni evocar los sentimientos negativos que le provocaron. Jesús nos manda perdonar “setenta veces siete” por amor al agresor y, sobre todo, por amor a uno mismo, para no enfermarse y “ahogarse” en odio. Recuerde que ¡con Él, usted será invencible!

Monseñor.