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La guerra contra las drogas

Por: Redacción 25/12/2013

Alejandro A. Tagliavini / PANAMA AMERICA

Averno era el nombre, entre griegos y romanos, de un cráter cerca de Cumas, Campania. Según la mitología era la entrada al inframundo… donde hoy está la “guerra contra las drogas”. Esta guerra es la consecuente represión al establecerse la prohibición que es solo un negocio de políticos y burócratas que, en realidad, pretenden el monopolio y permiten el tráfico a las mafias que los sobornan adecuadamente.

La disyuntiva es monopolio de los funcionarios o regulación natural a través del mercado o un sistema mixto como el aprobado por parte del Congreso uruguayo para regular el cultivo y la venta de marihuana dado que su consumo ya es “legal”.

Farmacias habilitadas por el Gobierno la comercializarían y se permitirían hasta 40 gramos por mes por persona, límite que, seguramente, provocará tráfico de reventa ilegal. Según el presidente uruguayo: “la plata que gastamos para contrarrestarlo y los efectos que logramos… es la empresa más desastrosa del mundo”: el costo de esta guerra, en EE.UU., superaría los US$ 50,000 millones anuales, según estimaciones.

Además, ¿es lícito utilizar la violencia para evitar que alguien se suicide? No lo es. Pero no es lícito por la simple razón de que, para evitar cualquier acto negativo, los más eficientes son los métodos no violentos como prevención, disuasión, etc. Por tanto: no es lícito utilizar el monopolio estatal de la violencia (su poder de policía) para evitar que las personas ingieran drogas altamente nocivas. Y, además, ¿son tan nocivas? Sin dudas, pero curiosamente otras que son “legales” están causando más daño.

La sobredosis de fármacos recetados causa más muertes que la heroína y la cocaína. La nicotina es una de las drogas adictivas de mayor uso, y el hábito de fumar es responsable del 90% de los casos de cáncer de pulmón, y la inhalación pasiva del humo causa 50,000 muertes al año. Las muertes atribuidas a sobredosis con medicinas recetadas para el dolor llegan a 15,000 por año, cifra que supera el número de quienes fallecen por sobredosis con heroína y cocaína, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

Otro argumento es que la guerra se trataría del derecho a la legítima defensa, ya que los drogadictos serían personas muy peligrosas para la sociedad. Pero, aun en el caso de la legítima defensa, los métodos moralmente aceptables son los pacíficos sencillamente porque son los eficientes.

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