La historia y la forja de nuestra identidad nacional
El día once del mes en curso tuve la oportunidad histórica, en mi condición de abogado del sindicato de trabajadores portuarios, de participar en la Comisión de Trabajo de la Asamblea Nacional de Diputados, donde se le dio primer debate al proyecto de ley, que ponía fin a la Ley 34 de 1979, que por razones de coyuntura y necesidad, resultó una traducción al español de la ley que regulaba el trabajo portuario en los puertos de Balboa y Cristóbal, cuando eran manejados por Estados Unidos.
En su lugar quedó plasmada la entrada del Código de Trabajo como normativa a regular las relaciones de trabajo en la empresa Panama Ports, concesionaria de los mismos.
Fue un evento significativo, y es justo destacar el esfuerzo y la voluntad, tanto del Gobierno, en especial de la ministra Alma Cortés, la empresa Panama Ports, los trabajadores y su sindicato, los diputados del oficialismo como los de la oposición, quienes al unísono, dieron su voto afirmativo a este proyecto de ley.
Cuando me tocó hablar, evoqué momentos de la historia, el cómo habíamos llegado a recuperar el Canal y los puertos, el sacrificio y lucha de muchas generaciones que hicieron síntesis en los Tratados Torrijos - Carter, que vinieron a marcar un salto de calidad en lo referente al concepto de nación y país diferente, lo que hoy somos y hacia dónde vamos; tiene una relación dialéctica con ese memorable plebiscito, que en la década de los setenta del siglo pasado, votó sí a los tratados.
Me vinieron a la memoria ilustres personajes, algunos fallecidos, que la patria les está agradecida, como el Dr. Rómulo Escobar Bethancourt, Jorge Illueca, el Dr. López Guevara, Don Aquilino Boyd, Adolfo Ahumada, Aristides Royo y otros de alto fuste intelectual, algunos hombres de ciencia y historia, que con la dirección del general Omar Torrijos Herrera hicieron realidad el fin de la ignominia y el abuso colonial.
Hoy, se le hace justicia a los trabajadores de los puertos de Balboa y Cristóbal y, para mí, se deroga una ley que todavía nos hacía recordar el usufructo de unos puertos, en manos extranjeras. Ahora están concesionados, cierto, pero pertenecen al Estado panameño.
Actualmente el Canal y los puertos constituyen, con sus trabajadores, los músculos del agresivo y pujante crecimiento que tiene nuestro país. Todavía falta mucho para que algún día, también nuestra pobreza sea historia pasada.
Como panameño, hay que dejar la mezquindad, honremos a esos hombres probos, que le dieron concreción a ese sentido de patria y nación liberada.
Abogado.