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La huelga y el FAD

Por: Redacción 10/05/2014

La impopularidad de la huelga del Suntracs que paralizó la industria de la construcción privada y las obras de ampliación del Canal determinaron que el Frente Amplio por la Democracia (FAD) obtuviera menos del 1% de los votantes y se evaporara como partido político en su debut en los comicios. Se calcula que los obreros de la construcción civil no respaldaron la candidatura de Genaro López, y repartieron sus votos entre los postulantes de los otros partidos. Sin tener el apoyo de la maquinaria del Suntracs, el candidato independiente Juan Jované alcanzó el 1% de la votación, y superó al representante presidencial del FAD.

En los círculos partidarios se le achaca la causa de la derrota a la intransigencia sindical del dirigente Saúl Méndez, quien pretendió imponer a la Capac un aumento salarial del 80% y solo consiguió un incremento del 35.8%, en cuatro años, esto es, menos del 50% de sus demandas. Méndez intentó sacar provecho del hecho de que las elecciones generales pudieran caer en un escenario de agitación y violencia.

La huelga generó rechazos en la comunidad nacional y, presumiblemente, hasta en las filas de los trabajadores, por la inoportunidad e irresponsabilidad de la presentación de las reivindicaciones salariales, lo que les acarreó anticuerpos políticos a los candidatos del partido hipotéticamente respaldado por los 200,000 trabajadores de construcción civil.

El mal manejo de las negociaciones derivó en la aceptación final de un aumento de menor cuantía que bien pudo obtenerse después de las elecciones, sin tantas expresiones de radicalismo sindical. Entre los obreros se comenta que los grandes perdedores de la jornada son Genaro López y Saúl Méndez; López por lanzarse a una aventura de tipo caudillista sin tener garantías objetivas de apoyo; Méndez por vociferaciones estrepitosas y terminar cediendo con transacciones silenciosas.

Expertos de construcción de casas estiman que los precios de las viviendas pueden subir en 40% en los cuatro años venideros, al operarse en ese lapso el porcentaje del incremento de los salarios a los costos de apartamentos y casas. Se asevera en las empresas constructoras que el punto de equilibrio de los salarios debió quedar por debajo del 22% para no afectar la oferta de viviendas de interés social, pero en la negociación bipartita del 35.8%, el impacto en los precios será mayor, sumado al incremento del precio de los terrenos y de los materiales de construcción.

Las promesas del gobierno panameñista en el plano de la vivienda social enfrentan un escollo de compleja solución, lo mismo que los programas de infraestructura pública de alcantarillado, carreteras, que tendrán un costo más elevado que las obras ejecutadas por el gobierno de Cambio Democrático. Los trabajos del tercer juego de esclusas enfrentarán el proceso inflacionario de costos, ya tropezados por las demandas de sobrecosto de las empresas de Grupo Unidos por el Canal.

Cuando se juntan la inmoderación de las reclamaciones sindicales de obreros y maestros, el país termina pagando los platos rotos. Asistimos abochornados al espectáculo de maestros que no aceptan aumentos de salarios por oponerse al mejoramiento de la calidad de la enseñanza; y a obreros que frenan el desarrollo del país sin importarles las consecuencias negativas que provocan.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026