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La igualdad del hombre y la mujer


Como bien se sabe, la discriminación sistemática contra la mujer no solo hizo de ella la víctima de una pobreza en expansión, sino también suscitó actitudes malsanas en el hombre. Por el hecho de que a la mujer se le niega educación y capacitación técnica, que ella está restringida por la familia, el trabajo y las estructuras sociales que favorecen al hombre y que además se la excluye del proceso de la toma de decisiones a todo nivel, ella frecuentemente tiene que trabajar en el sector informal de la economía como comerciante y vendedora ambulante de comida, sin protección de la legislación y sin beneficio de las condiciones laborales, mientras tanto, el hombre desarrolla actitudes de superioridad y hábitos de opresión que lleva de la familia al lugar de trabajo, a la vida política y, en última instancia, a las relaciones internacionales.

Hasta el momento, la mujer ha venido siendo paulatinamente incluida en el campo laboral, político, económico; se ha abierto campo en el plano de la educación llegando a verse que tanto en colegios como en universidades, las aulas de clases son asistidas por una mayoría de mujeres, no obstante, es evidente que la sola inclusión de la mujer como ejecutora y beneficiaria de los proyectos de desarrollo no es suficiente para el progreso de la sociedad.

Es necesario, entonces, que también sea tomada en cuenta como autora y planificadora. Como verdaderos socios, la mujer y el hombre tendrían que identificar juntos las necesidades de la comunidad y responder con soluciones apropiadas. Desde el punto de vista de la Comunidad Internacional Bahá'í, la mujer puede contribuir a la solución de problemas con cualidades especiales, de valor particular en la planificación económica. Este enfoque humano de mayor integración tomaría, por supuesto, en consideración el papel crucial que desempeña la mujer como madre, educadora, nutricionista, promotora de salud y proveedora de apoyo emocional para toda la familia. La mejora de la condición de la mujer también requerirá un cambio de la actitud del hombre. Este cambio tiene que ser una de las metas de la educación. Los niños y las niñas deben criarse con el principio de la igualdad de los sexos, y tienen que aprender desde muy jóvenes a desarrollar sus capacidades de cooperar.

La Comunidad Internacional Bahá'í cree que el bienestar de la humanidad, la realización del desarrollo social y económico y el establecimiento de la paz mundial requieren de la igualdad del hombre y la mujer como un principio espiritual. (Tomado de una declaración de la Comunidad Internacional Bahá’í).

Oficial de Información de la Asamblea Nacional de los Bahá'ís de Panamá.