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La imparcialidad


REDACCION / PANAMA AMERICA

El Tribunal Electoral, por años, ha sido considerado una de las instituciones más equilibradas del Estado. En distintos procesos electorales, han hecho las cosas bien y han ganado el reconocimiento nacional e internacional.

Sin embargo, en los últimos meses, las posturas de los magistrados del Tribunal Electoral han sido muy comprometedoras, al punto que han asumido posiciones a favor o en contra de temas sensitivos como las reformas electorales.

Los conflictos evidentes que existen con la Fiscalía Electoral no hacen bien al país. Pareciera que son entes extraños que interpretan de forma diferente el Código Electoral. Lo que sucedió en El Bebedero es muestra de que los magistrados mantienen un criterio muy confuso sobre temas electorales. Algo muy delicado a tan solo dos años de las elecciones generales en las que se escogerá al próximo presidente o presidenta del país.

El magistrado presidente del Tribunal Electoral, Gerardo Solís, ha sido quizás la figura más controversial en esta institución. Abiertamente se ha declarado en contra de las iniciativas legislativas que pretenden reformar el Código Electoral desconociendo la facultad constitucional que tienen los diputados.

Solís, que en el pasado ha estado ligado fuertemente al Partido Revolucionario Democrático, encabezó las investigaciones en El Bebedero. Ayer, los magistrados decidieron que las elecciones en este poblado se deberán repetir.

Por el bien del país, el Tribunal Electoral debe retomar su imparcialidad y garantizar que los intereses políticos están alejados de la principal institución electoral del país.

Deben propiciar un clima de estabilidad y democracia, respetando las leyes actuales.