La importancia de la feria del libro
Finalizó una feria más del libro, celebrada en ATLAPA la semana pasada. Considero que el éxito fue rotundo, por lo que debo felicitar a sus organizadores porque cada día se lucen en lo que respecta a libros, presentaciones y conferencias. Cada año vemos más autores internacionales participando y los nacionales felices de exponer y presentar sus libros. También es cierto que aumenta el número de autores panameños, hombres y mujeres que se esfuerzan por darnos algo de literatura y mucho de sus vivencias.
Escribir un libro no es fácil porque conlleva una serie de cosas desde pensar el tema, elegirlo para núcleo central del mismo, escribirlo, hilvanar ideas para convertirlo en algo coherente y trasmitir, lo mejor posible, lo que queremos, a quien nos lee. Pero en medio de escribir (el escritor) y que llegue a manos de quien sea su futuro lector, existen múltiples problemas que debemos resolver. Uno es escoger quién lo edita e imprime; otro es a dónde se venderá porque no todos tenemos igual suerte en ese sentido. No todas las librerías aceptan libros de desconocidos. Personalmente he tenido suerte con tres librerías y no con las demás (prefiero obviar nombres). Pero una de las cosas más difíciles es lograr una buena cantidad de lectores y que algunos le comuniquen al autor si les agradó o no.
Leer es uno de mis entretenimientos preferidos y lo hago todas las noches porque me agrada enriquecer mi cultura y mis conocimientos. Desde luego que no puedo abarcar demasiado y se me escapan algunos autores, así como leo algunos que otros desconocen. Pero lo importante es sentir que nos envolvemos en ese mundo de la lectura hasta que algún día se nos ocurre plasmar en un libro aquello que sentimos y llevamos dentro, ya sea porque lo hemos vivido o hemos conocido que sucedió a otras personas o lo inventamos o soñamos para hacerlo realidad. He escrito cuatro libros en los que he invertido tiempo y esfuerzo buscando que más personas los lean. Pero allí vamos. Los amo porque siento que son mis hijos, mi creación. Sin embargo, no sé cómo hacer para llegarle a más gente.
Deseo trasmitir a mis lectores de esta columna la importancia de leer. No importa qué lean, pero háganlo porque llega un momento en que se hace parte de nuestra personalidad, de nuestra vida para alcanzar una satisfacción. En las noches, cuando leo, quisiera continuar haciéndolo, pero me alcanza el sueño y, a veces el cansancio y debo detenerme allí. Ojalá todos o la mayoría de los niños leyeran para que se les convierta en costumbre cuando sean grandes. Ayudemos a esa niñez y juventud para su bienestar cultural.
Médico.
