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La importancia de las hidroeléctricas en el desarrollo del país


Cristóbal Silva (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Escuchando un programa de radio en el que pedían opiniones a la gente común sobre un tema tan delicado como es la planificación energética de un país, golpearon mis oídos y atentaron contra mi inteligencia varias opiniones totalmente equivocadas. Esto es lo peligroso de hacer estos programas, que ni siquiera el conductor del mismo domina el tema. Lo que se produce es una mayor desinformación de la audiencia y una aberrante opinión en el pueblo.

En Panamá tenemos ecologistas, comunidades indígenas y otros miembros de la sociedad que claman por la protección ambiental. No sabemos a ciencia cierta si comprenden los motivos y efectos de sus objeciones, y hasta dudamos de los objetivos reales de las mismas, pero lo cierto es que se oponen a todo lo que sea construcción de “represas hidroeléctricas”.

Creo que es un deber, para los que entendemos este tema y la planificación a mediano y largo plazo de los requerimientos energéticos de un país, lo cual es esencial para anticipar las políticas de crecimiento económico que nos permita a todos disfrutar de una mejor calidad de vida, indicar algunas precisiones sobre lo que implica ampliar el parque hidroeléctrico en el sistema de generación nacional integrado. Espero que mis colegas apoyen esta moción.

No quiero ni imaginarme el caos y la pobreza que viviríamos de aquí a 20 años, cuando la población sea el doble por lo menos y las necesidades energéticas sean mucho mayores, y miremos alrededor y no tengamos energía eléctrica para satisfacer la demanda en el sistema.

Nuestros hijos y nietos nos maldecirían por haber caído en tal negligencia de no prever la situación. Los ambientalistas e indígenas no tendrían autoridad moral para achacarnos responsabilidades porque recurrir al petróleo es la más antieconómica alternativa, ya que a futuro esa alternativa energética sería cara y escasa.

La responsabilidad nuestra es asegurar que Panamá no se quede sin energía a futuro, teniendo el privilegio de tantas fuentes para generar hidroelectricidad, que es una energía limpia, renovable y amigable.

Si no explotamos estos recursos, la factura petrolera futura será impagable, la contaminación por emisiones tóxicas será excesiva y los problemas sociales serán mayores. Nos empobreceríamos. ¿Eso queremos? De ninguna manera.

La gran ventaja de la energía hidráulica o hidroeléctrica es la reducción de costos de combustible y, por ende, del servicio de energía eléctrica. El costo de operar una planta hidroeléctrica es casi inmune a la volatilidad de los combustibles fósiles; carbón, gas natural, búnker.

Además, la hidroelectricidad es la alternativa energética real para proveer energía en las cantidades que se requieren en el país, dada la magnitud de las capacidades en que se puede desarrollar.

No obstante, se insiste en que los grandes embalses inundan importantes extensiones de terrenos aguas arriba de la presa, lo que podría afectar tierras fértiles y a la población misma. Sin duda que en la historia encontramos embalses que han inundado pueblos enteros.

La Presa de las Tres Gargantas en China sobre el río Yangtsé, la más grande del mundo, habrá afectado a más de 1.9 millones de personas e inundado 630 km2. No obstante, con la mayor conciencia ambiental de estos tiempos, estos casos son mucho menos frecuentes. También se argumenta la disrupción de los ecosistemas acuáticos. Hay bastantes estudios sobre estos temas.

Sin embargo, hoy día, la conciencia social y ambiental de la gente, los Gobiernos y de las instituciones internacionales de financiamiento, que son las que aportan los recursos económicos para construir estos proyectos, ha evolucionado y ahora se obliga a toda una serie de medidas de mitigación ambiental que se hacen parte del proyecto y de los propios costos del mismo.

En Panamá tenemos un par de buenos ejemplos que podemos destacar; La Yeguada y su sistema de reforestación renovada que ha funcionado de los años 60 y el lago de la represa de Bayano, donde se cosecha gran cantidad de tilapia y mantiene una actividad económica importante que favorece a los pobladores en esa parte del país.

No podemos terminar sin mencionar que la capacidad instalada de la potencia hidroeléctrica en Centroamérica ha evolucionado de 2,708.6 Mw en 1990 a 4,959.3 Mw en 2011, 83% mas, según datos de la CEPAL. También, la generación aumento de 12,165.9 a 20,623.9 Gwh, un 69.5%. En el año 2011, la generación hidro representó un 49% del total regional centroamericano.

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Viernes 14 de agosto de 2026