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La impostergable calidad de vida

Por: Redacción 04/05/2017

 

La Alcaldía de Panamá ha comenzado a cumplir la promesa de restaurar la posibilidad de que los transeúntes conozcamos una ciudad en la que se pueda caminar adecuadamente. Ya se puede notar el cambio en el centro de la ciudad. Atrás quedan las avenidas con pequeñas aceras y montones de cables que guindan avisando que se encuentra en un país del tercer mundo. La sofocante sensación de estar en un sitio donde la única forma de desplazarse es a través de vehículos particulares, al menos de manera cómoda, ha sido una forma triste e injusta de tratar a la ciudadanía por parte de nuestros gobernantes.

Ahora nos estamos encontrando con aceras recuperadas donde no existían, por ejemplo en Calidonia y Santa Ana, así como la construcción de nuevos espacios en Bella Vista hasta la entrada de San Francisco. Es ciertamente insuficiente para un distrito tan largo y tan carente de este tipo de iniciativas, la cual manifiesta un déficit de décadas, pero al menos esto es un paso adelante.

Lo que sí me gustaría señalar es como está reaccionando el ciudadano a dichos cambios. Impresiona ver cómo se acostumbró al transeúnte a no ser merecedor de la correcta calidad de vida.

El caso más simple se puede ver en la Vía España. A pesar de que en muchos lugares ya las aceras miden tres metros de ancho, los transeúntes insisten en caminar entre los carros y sus estacionamientos, ignorando el paso peatonal. Ni hablar de los comerciantes que siguen poniendo la basura como si fuera su propiedad. Para eso está la acera, dirán.

Hay que reeducar a nuestros conciudadanos sobre la importancia de entender nuestros deberes, derechos y posibilidades. Exigir calidad de vida debe ser una constante, pero también lo debe ser entender las nuevas reglas del juego cuando ya se logra este objetivo.

Va a tomar algún tiempo que los panameños nos acostumbremos a ver que nos facilitan la vida, por una vez al menos. Pero si no se hace esto, lo construido no será más que esto, un proyecto ejecutado por una administración alcaldicia que nadie usa o se usa mal.

Y este es el caso de la Cinta Costera, permanentemente abarrotada de vehículos en sus principales estacionamientos. Como las autoridades permitieron la construcción de decenas de edificios sin las facilidades de estacionamiento, han reemplazado esta iniciativa por permitir que quienes usan los mismos estacionen durante todo el día sus carros ahí, lo que perjudica a quienes van a utilizar dichas facilidades para lo que fue construida, la de recrearse.

Es más, si usted pasa entre las 5 a.m. y las 8 a.m., se va a encontrar a cientos de conductores durmiendo en sus vehículos para evitar el tranque, y que el mismo les impida llegar a sus trabajos antes de la hora de inicio de labores.

Una ciudad diseñada para que quienes viven en ella tengan que pasar toda clase de peripecias para lograr el sustento, vivir el día a día o hasta hacer ejercicios. No se piensa en la calidad de vida.

El otro caso es el del metro de Panamá, que no ha promovido la construcción de estacionamientos cerca de sus estaciones, con la consiguiente pérdida de oportunidad de sacar cientos de vehículos de la circulación al menos por el centro de la ciudad.

La calidad de vida es importante. La educación y la ejecución de proyectos de manera sostenida son imprescindibles.

Estratega-consultor político.

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Miércoles 15 de julio de 2026