default

La imprescindible soberanía alimentaria


Opacado por los dramáticos hechos políticos recientes, prácticamente desconocido por la prensa local, uno de los acontecimientos más importantes a nivel global está dado por el hecho de que, según la FAO, durante enero del presente año el índice de precios mundial de los alimentos habría roto por séptima vez consecutiva su propio record, tanto en términos nominales como reales. Se trata de un suceso que necesariamente afectará significativamente a Panamá, habida cuenta que nuestro país importa anualmente cerca de 1,106 millones de balboas en alimentos.

Este incremento de los precios de los alimentos a nivel de los mercados mundiales, como lo ha demostrado el premio Nobel de Economía Paul Krugman, es el resultado de los problemas que surgen del lado de la oferta, que tienen su explicación en los recientes fenómenos ambientales, los cuales ya no pueden considerarse, gracias al cambio climático, como simples eventos de baja probabilidad, sino como resultados de alta frecuencia. Muchos países han llegado a la conclusión de que es fundamental una política estatal consciente para asegurarse la alimentación de su población, para lo cual buscan tener el control sobre la producción de los mismos. Esto ha llevado, entre diversos resultados, a que Estados como Corea de Sur, Kuwait y China, entre otros, hayan iniciado una intensa carrera para adquirir tierra en otros países con el simple objetivo de asegurarse su propio abastecimiento. Esto, según Oliver De Schutter quien es el relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, ha significado que entre el año 2006 y la actualidad tanto estos Estados como el capital transnacional hayan adquirido fuera de su territorio una cantidad de tierra equivalente a toda la superficie cultivable de Francia.

En contraste con todo esto en Panamá, en función de la receta neoliberal, se ha venido destruyendo las bases materiales de la soberanía alimentaria. Es así que pese a que la Constitución Política de nuestro país establece que el Estado está en la obligación de “desarrollar una política de alimentación y nutrición que asegure el óptimo nutricional de la población”, lo cierto es que, de acuerdo a la FAO, no menos de 500,000 panameños, el 15% de la población, se encuentran en condiciones de subnutrición. El fracaso de la actual administración de sostener las condiciones mínimas necesarias de la seguridad alimentaría se evidencia al tener en cuenta que en los tres primeros trimestres del 2010 la producción del sector agropecuario resultó ser inferior en 11.4% a la observada durante el mismo lapso de tiempo en el 2008. Se trata de una situación peligrosa en las condiciones globales actuales, la cual solo puede ser superada por el desarrollo de una efectiva estrategia de seguridad y soberanía alimentaria. Para concretarla se deberá, entre otras cosas, desarrollar una política que efectivamente proteja y promueva al productor nacional sostenible, a la que se le deberá sumar una efectiva política de alimentos para todos o política de cero hambre como también se la conoce. (jovajun@yahoo.com)