La incapacidad de los aciertos
Las falencias, equívocos y errores de la actual administración de la alcaldía capitalina han llegado a una gravedad tan recurrente que para algunos observadores, ya no es siquiera un tema de debate político sino de ejercicio psiquiátrico. Jamás la salud mental de la sociedad había estado ante un reto de tanta peligrosidad. Desde la destrucción de una avenida de primera hasta las proyectadas piscinas inflables traídas desde China para que se bañen los niños pobres, pasando por la instalación de centros de acopio de la basura en distintos puntos de la ciudad para que luego fueran recogidos por los camiones respectivos. La peste y el mosquerío que se desató por varios días puso al borde de la histeria a vecinos y peatones. Estuvieron apunto de cerrar calles y avenidas. Ahora, como un oráculo de genialidades, la alcaldía de Panamá ha desarrollado un certamen de boxeo para dar becas a los niños. No importa el promedio académico ni una buena lectura, la declamación de un poema o un concurso de oratoria, sino la buena trompada que un niño le propine a otro. Y no se trata de si es o no el deporte noble. La nobleza de un trompón depende siempre del motivo, los intereses y la ocasión. Si ahora los puños son nobles para una beca, nada tendrá de maligno una lucha sin reglas, en jaula y a muerte. El que queda vivo se gana la dádiva. Jamás la incapacidad de los aciertos fue tan selectiva.
