La industria y la energía eléctrica en Panamá
Existe una preocupación en la industria panameña, pero no es una preocupación originada por el tamaño del mercado interno o la competencia a la producción. La preocupación gira en torno a las alternativas que tenemos los industriales para mostrarnos competitivos debido a los altos costos de la energía eléctrica.
Es incongruente que un país como Panamá que está mirando alto en los temas de desarrollo y competitividad global, quede empantanado en una discusión primaria relacionada con el origen de la energía eléctrica que utilizamos para mover la industria e impulsar la economía en general.
Panamá carece de una estrategia de energía a largo plazo y lo podemos afirmar de manera muy sencilla; en el al año 2008, la Cámara de Comercio de Madrid publicó un estudio que concluía lo siguiente: Panamá atraviesa en estos momentos por una crisis energética. El consumo energético se ha ido incrementando a la par del crecimiento económico del país. Las perspectivas son que este consumo eléctrico siga incrementándose, como demuestran los recientes máximos históricos de consumo que se han registrado en los últimos meses. Esto sucede mientras el parque de generación hídrica de embalse no aumenta y la térmica tiene cierto grado de obsolescencia aunado a sus altos costos de generación, haciendo peligrar el suministro de energía durante los meses de sequía.
La observación de la Cámara de Comercio de Madrid era muy atinada entonces y casi cinco años después la situación no ha variado mucho. Si bien es cierto que desde el 2008 se crea la Secretaría Nacional de Energía y el 12 de Octubre del 2012 se promulgó la ley 69, que establece los lineamientos generales de la Política Nacional para el Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE) en el territorio nacional, no vemos interés de los actores en promover eficientemente el fin de la dependencia de generación térmica. Hoy día seguimos otorgando concesiones hidroeléctricas solo de pasada y no de embalse. Si queremos independencia total de la generación térmica debemos promover la creación de embalses hidroeléctricos, lo que nos permitirá tener agua en época de sequía a un costo competitivo y lo más importante librarnos de los vaivenes del precio del petróleo.
Las instituciones que velan por el suministro de energía están allí y las leyes también, pero no vemos la voluntad de cambio y lo podemos demostrar al acceder a: www.energia.gob.pa, que es el sitio web de la Secretaría Nacional de Energía, con su misión que dice: “conducir la política energética del país, dentro del marco constitucional vigente, para garantizar el suministro competitivo, suficiente, de alta calidad, económicamente viable y ambientalmente sustentable de los recursos energéticos que requiere el desarrollo”. Ahora ingrese en la pestaña donde dice logros y vea los resultados de 5 años de gestión. Se sorprenderá de encontrar sólo eventos, reuniones, foros y seminarios. En otras palabras no hay logros que mostrar, ni tampoco estadísticas que demuestren cómo esta Secretaría está garantizando un suministro competitivo y de alta calidad para todos los panameños.
En el 2008, cuando la Cámara de Comercio de Madrid hizo el estudio que citamos y cuando se creó la Secretaría de Energía, consumíamos 103 millones de bunker C en el país, hoy consumimos 110 millones, siendo el bunker C el principal combustible de las generadoras térmicas. Podemos decir que más allá de las leyes que han creado las instituciones que velan por la energía en Panamá, el efecto es imperceptible para la industria e incluso para el panameño común.
Hemos otorgado concesiones hidroeléctricas de pasada, estamos promoviendo foros y reuniones para tratar el tema, sin embargo, no estamos avanzando como país y cada día el futuro se presenta más complicado para la industria y la Nación, que ve como todos estamos perdiendo competitividad por el alto costo de la energía eléctrica. Según un análisis de la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP), en el año 2010, la generación de energía eléctrica instalada en Panamá era de 49% hídrica y 51% térmica. Sin embargo para 2012, la capacidad hídrica aumentó en cinco puntos porcentuales, o sea 56%. Esto significa 44% para la térmica, la cual es más cara hoy que en el 2010, en más de un 36%, según información de la ASEP.
Vamos muy lentos en la estructuración de una política energética eficiente y coherente sobre todo para los industriales, quienes generamos empleos y fabricamos por el amor de lo “Hecho en Panamá”. Hoy los industriales nos consideramos en el medio de la actual situación energética, agobiados por el alto precio de la energía y sin alternativas de un plan de Gobierno que nos permita generar más riqueza para Panamá.