La infancia, una etapa de la vida para ser feliz
La infancia es la época de la vida en que tenemos los mayores y mejores recursos para ser felices, pero depende mucho de los padres, de que estos sean cariñosos, atentos, que conozcan sus deberes para con sus hijos y les enseñen a respetar los derechos que ambos tienen en su vida.
LOS NIÑOS DE HOY SON ADULTOS EN MINIATURA; SE SALTAN LAS ETAPAS DE LA VIDA Y NO TIENEN INFANCIA. SI LOS PADRES LOS LLEVAN A UNA PLAYA, PREFIEREN ESTAR CON LA TECNOLOGÍA QUE BAÑARSE EN EL MAR.
Disculpen que me remonte a mi niñez, en la que había siempre un tiempo para jugar, otro para estudiar y otro para ser feliz, pues entonces lo éramos con cualquier cosa, saltando la rayuela, haciendo un cocinadito, saltando la soga y conversando con nuestros padres y abuelos, porque me tocó convivir con ellos y conocí también la felicidad de tener unos abuelos cariñosos, dadivosos y complacientes en todo. Los juegos que jugaban los más grandes eran compartidos por nosotros los pequeños y viceversa, los grandes nos asistían en todo.
Se es niño desde que se nace y es obligación de los padres hacerlos felices desde ese momento. Si bien es cierto que tenemos que reconocer que la vida de antes era sumamente diferente a la de hoy en día, los padres son los responsables de la crianza de esos niños.
Cuando veo las dificultades que tienen miles de personas con el transporte para llegar a sus casas en las tardes o la noche, pienso si ven a sus hijos cuando llegan tarde, pienso en quién los ayuda a hacer las tareas de las escuelas, quién les prepara la comida cuando regresan de la escuela, quién les da cariño a esos niños que pasan solos las horas fuera de clases, y pienso que tuve la suerte de tener una infancia feliz y llena de atenciones. En aquel entonces, nuestros padres no permitían que nos saltáramos etapas de la vida y todo lo hacíamos a nuestro debido tiempo. Hoy, los niños y niñas, antes de caminar ya tienen una imitación de celular en la mano y ese es el juego que se les enseña.
Los niños de hoy manejan la tecnología mejor que cualquier adulto. Les preguntas qué es un yax y se ríen de nosotros, porque su vida son los aparatos de la tecnología más moderna.
Son niños que pronto perderán el idioma, porque no hablan con los padres ni entre ellos; son niños que van camino a ser mudos y, por más que los profesores de español se dediquen a la enseñanza de la materia, ellos no saben conversar y ni siquiera saben escribir el idioma bello que es el español, porque al escribir en sus celulares no importa si escriben bien o mal una palabra, pues saben que serán comprendidos por quienes reciben los mensajes.
Los niños de hoy son adultos en miniatura; se saltan las etapas de la vida y no tienen infancia. Si los padres los llevan a una playa, prefieren estar con la tecnología que bañarse en el mar. Serán adultos que no tuvieron infancia y eso es permitido por los padres, quienes prefieren quitárselos de encima mientras ven televisión a entablar una conversación con los niños.
Ahora veo que algunos niños juegan fútbol o practican la natación, pero una vez terminados esos deportes empiezan con los celulares, que considero deben ser usados por los adultos y no llenar la cabeza de los niños con una tecnología avanzada.
Cuando lleguen a adultos, seguirán estando atados a lo mismo sin mayores recuerdos de su infancia, porque no la tuvieron, pues les faltó el cariño y la atención de los padres, ya que no conocieron lo que significa ser niños, tener amiguitos con quienes pasear, comparar alegrías y juegos.
Los padres tienen que ver qué hacen para sacar la infancia de un estado adulto prematuro y brindarle lo que necesitan paso a paso en la vida. Le doy gracias a Dios por haber tenido la infancia feliz que tuve y gracias a mis padres y abuelos por haber inculcado en mí la noción del amor fraternal y a recibirlo por encima de todo. Y los padres, no permitan que los niños sigan saltando etapas para llegar a la edad adulta sin haber tenido infancia.
Repito, los adultos de hoy y de mañana no tendrán recuerdos de su infancia como los tenemos nosotros. Permitamos que los niños sean felices desde que nacen.