default

La inflación se anota otra victoria


El costo de la vida en Panamá se agiganta, y en los últimos meses ir al supermercado se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza. La situación ha llevado a los trabajadores a pedir un aumento del salario mínimo, pues los ingresos no concuerdan con los gastos.

A marzo de este año, la canasta básica costaba unos 288 dólares, lo que representa, aproximadamente un 80% del salario mínimo que gana un trabajador en el país.

Entonces, ¿qué le queda a un panameño para hacer frente a diferentes compromisos, también considerados básicos? La respuesta es un 10% para costear  transporte, vivienda, vestido, calzados, detergentes y educación, entre otros bienes y servicios que han registrado aumentos sostenidos en los últimos meses.

Sin embargo, la revisión del salario mínimo no es una de las opciones que contemplan el Gobierno y la empresa privada para paliar los efectos inflacionarios que se han desencadenado con las alzas sostenidas de los combustibles y algunas materias primas.

Mientras, las empresas no se encuentran dispuestas a sacrificar sus ganancias, y las soluciones que ofrecen son muy pocas. Los planes de acción solamente se quedan en palabras.

Las reuniones entre Gobierno, empresas, productores, distribuidores e intermediarios,  para abaratar el costo de la vida, se están convirtiendo en el pan de cada día, pero ese es un pan que no se come.

Los ciudadanos también tienen sus responsabilidades, nadie les prohíbe darse algunos o varios lujos, pero no se puede gastar lo que no se tiene.

El panorama es complejo y debe imperar la responsabilidad, el Gobierno debe considerar las necesidades de las empresas, pero está prohibido que olvide las del pueblo.

La vía del consenso es necesaria, pero los mecanismos de  solución deben llegar rápido, pues la inflación sigue creciendo y los supermercados no otorgan mercancía a crédito.