La información del precio es un derecho
Desde que el fallecido presidente de los Estados Unidos de América John F. Kennedy mencionó cuatro derechos fundamentales de los consumidores un 15 de marzo de 1962, con la famosa frase "consumidores somos todos", tomó auge la iniciativa de proteger al comprador de bienes y servicios. Se estableció desde ese entonces el "derecho a ser informado", los otros tres derechos solo por mencionarlos fueron: derecho a productos y servicios seguros, derecho a elegir y el derecho a ser escuchado.
Posteriormente y gracias a la iniciativa de organizaciones y asociaciones de consumidores, se agregaron y establecieron otros cuatro derechos considerados como indispensables para hacer más equitativa la relación de consumo; surgen así el derecho a satisfacer las necesidades básicas, a la compensación o reparación, a la educación y a un medio ambiente saludable, reconocidos desde 1985 a la fecha por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En nuestro país, los derechos de los consumidores se encuentran establecidos en la Ley 45 de 31 de octubre de 2007, en su artículo 35 y le corresponde a la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) velar para que no sean vulnerados. Esta institución gubernamental realiza diariamente verificaciones en los diferentes comercios del país para hacer cumplir lo ordenado por la ley; les corresponde a todos los consumidores constituirse en los mejores aliados para erradicar las malas prácticas comerciales que lesionan los mencionados derechos. Incluso, estos derechos son reconocidos como garantías fundamentales individuales en nuestra Constitución Política en su artículo 49, al expresar, entre otras cosas, que son mecanismos necesarios para garantizar que los bienes y servicios que se adquieren dentro del territorio nacional no transgredan los derechos del consumidor.
Obtener una información clara, veraz y oportuna sobre el precio de los bienes y servicios es fundamental para la decisión de compra de un consumidor, si bien es cierto, la marca, el contenido o la capacidad de pago es importante, el precio lo es más, considero es el elemento principal a la hora de comprar; la famosa pregunta ¿cuánto cuesta? nunca falta en el vocabulario del típico consumidor panameño, por eso la importancia de establecerlo como un derecho fundamental, y desde mi punto de vista es primordial para determinar si se compra o no.
La información clara, veraz y oportuna (de forma anticipada) del precio de un producto o servicio, influye sobre la capacidad de compra del consumidor, informar el precio real de lo que se vende aparte de ser una obligación para los comerciantes o proveedores, debería convertirse en una costumbre, para evitar que sus clientes se lleven la sorpresa a la hora de pagar en la caja e incluso dejar la mercancía por no contar con el dinero suficiente.
La mala práctica de tener un precio en el estante y luego otro precio en el lector o escáner de la caja es interminable, por alguna razón u otra, los comercios tratan de justificarse, pero no podemos olvidar que al tratarse de una obligación establecida por ley no hay excusas que valgan para imponer las sanciones que correspondan, aunado al deber que tienen frente al consumidor de cobrar el precio más bajo, por eso la importancia para ambos de que exista una información de precio real y oportuna que les permita tener finalmente una transacción de compraventa adecuada. Recordemos que un consumidor informado tiene poder.
Abogada