La información en la guerra
Esta semana el portal Wikileaks filtró más de 90 mil documentos sobre la guerra de Estados Unidos en Afganistán. Por la seguridad que impera sobre ese tipo de archivos se podría pensar en una operación calculada, destinada a influir en la aprobación o desaprobación de los 37 mil millones de dólares con que la Cámara y el Congreso han reforzado sus tropas en Afganistán. Wikileaks había compartido la información con periódicos importantes de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, y revelado dificultades para que Estados Unidos produzca golpes contundentes contra los talibanes. Contradicen igualmente la estrecha cooperación que en inteligencia tienen Estados Unidos y Pakistán. Pakistán –indican los documentos- lleva un doble juego, también coordina con los talibanes. En un escenario así ¿qué beneficio tendría mandar a más norteamericanos a morir a Afganistán y destinar más recursos a una guerra que ya dura nueve años, que no fija límites en el horizonte, y que un número importante de congresistas considera imposible de ganar? Los estadounidenses ya suman más de cinco mil soldados muertos. Ese conflicto proyecta un papel cada vez más importante en la política norteamericana. Hace poco menos de un mes el presidente Barack Obama destituyó al general Stanley McChrystal por críticas lanzadas contra la política de Washington en Afganistán y designó en su reemplazo al general David Petraeus. La transparencia radical de Wikileaks parece abrir un gran escollo para la continuidad de esa guerra. Además, podría estar de paso, recordándole al presidente Obama algunas de sus promesas de campaña.
