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La institucionalidad, una necesidad urgente

Por: Redacción 22/10/2014

Los panameños estamos cansados de ver cómo se viola la institucionalidad en nuestro país, con las consecuencias que esto puede traer en la vida diaria del panameño. Lamentablemente, vivimos 21 años de dictadura militar, que llevó a Panamá por un camino equivocado y, a lo que estábamos acostumbrados, se fue al diablo; aquellos grandes presidentes que tuvimos antes de 1968 fueron sustituidos por personas que no tenían ninguna preparación y muchos de ellos ni moral, por lo que todo varió en la institucionalidad del país, ya que todos dependían de los militares y, si en algún momento no llevaban las situaciones por donde ellos querían, los sacaban y encontraban otro que seguía las mismas directrices.

LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO SON MAL MANEJADAS; NUESTRAS AUTORIDADES SE PRESTAN PARA LA DESVIACIÓN DE LA INSTITUCIONALIDAD CON UNA FORMA DE GOBIERNO ERRADA.

Se ha probado hasta la saciedad que ningún militar ha sabido gobernar, porque ellos están hechos para otras funciones, pero no para llevar las riendas de un país. Lo peor de todo es que acabar con ellos nos llevó varios años, que distan mucho de ser olvidados y, ahora, en las escuelas no se enseña lo negativo de esa época, la juventud ignora qué sucedió y por qué queríamos acabar con ellos, con el consiguiente peligro de que si algún día otro loco le da por ser otro dictador, encontrará el apoyo de esa generación por creer que estos gobiernos democráticos no llenan las expectativas y que es necesario el otro sistema autocrático.

Si, como decía un diario de la localidad hace unos días, solo el expresidente Guillermo Endara (q.e.p.d.) fue honesto, habla muy mal de los otros gobiernos que han sucedido al primero en democracia luego de los 21 años de dictadura militar. La democracia es, para mi modo de verla, el mejor sistema de gobierno que podemos tener, y hemos visto cómo a la larga el mundo occidental ha vuelto hacia ella. Pero si la institucionalidad se debilita, corremos el riesgo de perderla, porque detrás de nosotros viene una juventud y una generación de ciudadanos que se siente defraudada y está dispuesta, equivocadamente, a cambiar la situación con el cambio de gobierno, como ya dije. Las instituciones del Estado son mal manejadas; nuestras autoridades se prestan para la desviación de la institucionalidad con una forma de gobierno errada. Considero que las autoridades que nos manejan deben tener más seriedad en la forma de gobierno. Deben evitar que la politiquería entre como ha sucedido, por ejemplo, en el Tribunal Electoral, en el que priva la política a cualquier otra situación. Y lo peor es que se rigen por la persona que, en ese momento, esté gobernando el país y no por el respeto a las instituciones como organizaciones fundamentales de un Estado. Trata de privar la corrupción en esas instituciones sin consideración con la sociedad a la que pertenecen. No hay respeto con los empleados públicos que dependen, casi exclusivamente, del gobierno de turno. Se les da nombramientos a personas cuyas posiciones no son necesarias y salarios que están fuera de lo correcto.

Hace unos días alguien me preguntaba de qué había sido nombrada la cacica ngäbe y no supe responder, porque, sinceramente, está de más. El respeto a esas instituciones no usando el nepotismo, con un manejo límpido de las mismas, tratando de utilizar sus recursos en forma debida, respetando la Constitución, aunque sea militar, respetando y guiándonos por las leyes de la República, no permitir que los nombramientos sean políticos o personales, por ejemplo, te nombro ministro porque me ayudaste con dinero en la campaña electoral; saber llevar las instituciones por un camino recto, con altura, capacidad, sabiduría y honestidad.

Mientras no sigamos estas últimas reglas, la institucionalidad de las organizaciones estatales está en peligro y corremos el riesgo de llevar al país al caos político y gubernamental. Existen personajes del Gobierno que la sociedad civil no conoce, porque nunca han salido ni a exponer sus planes de trabajo, y esto es una falta de respeto con todos los panameños y más con aquellos que votaron por este gobierno con la esperanza de un verdadero cambio y que ha resultado la misma cosa y que, gracias a esa falta de institucionalidad, este país no avanza, pues dedican el tiempo a cosas banales en vez de organizar una sociedad que responda a los intereses de todo un pueblo esperanzado en un mejor presente y futuro de Panamá.

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Jueves 6 de agosto de 2026