La invisibilidad de la miseria
La invisibilidad de la miseria
Por Alberto Valdés Tola
Si algún curioso pretende conocer nuestro país mediante los índices de crecimiento económico de los últimos diez años, no tardará en sacar como conclusión que Panamá es una tacita de oro en comparación con las demás sociedades de la región centroamericana.
Por otra parte, si un turista se desplaza indiferentemente por la Cinta Costera y se inserta en uno de los centros comerciales que abundan, pensará que en esta ciudad los panameños viven con todos los beneficios que puede garantizar la globalización.
Por citar un último ejemplo, un transeúnte circula por Calle 50 o Paitilla, observando las gigantescas moles de concreto, vidrio y acero que se erigen como monumentos insoslayables de una realidad postmoderna, que son testimonios arquitectónicos del progreso y el desarrollo de la sociedad panameña.
hedonismo
imponiéndole la tiranía alucinante de la tecnología, el espectáculo.
Así, para el mundo y, también para un sector privilegiado de la población panameña, nuestro istmo constituye un universo socioeconómico de oportunidades y posibilidades infinitas. De esta forma, cada vez los panameños nos sumergimos más en una miopía enajenante, en donde las estadísticas y los escenarios alucinantes (“malls” y edificios) dominan nuestro entendimiento de la realidad social que nos circunda.
No obstante, en este océano de infelicidad humana, en donde las personas sufren sus carencias y tristezas en silencio, mientras muere la esperanza, al tiempo que la vida en sociedad y, por si fuera poco, se articula la desdicha en un sentimiento de rencor y soledad alienante que los obliga a sobrevivir pauperizando sus potenciales humanos en labores como la mendicidad, delincuencia y prostitución.
De esta forma, estos parias del desarrollo se pudren lentamente en áreas aledañas al progreso. Se les sojuzga como vagos, locos, toxicómanos, ignorantes o, tan solo como gente de mal vivir; todas estas etiquetas peyorativas para referirse a semejantes que han sido marginados por una sociedad que los desconoce y, hasta cierto punto, los invisibiliza para sostener su fantástico mundo de ilusiones y deseos.
Posiblemente el remedio para esta ceguera no sea el mirar a los indigentes y mendigos a la cara, sino reconocer en cambio, que debemos procurar su futuro mediante una beligerante participación ciudadana en busca de posibles medios institucionales u organizacionales que garanticen un Panamá libre de personas devastadas por las carencias, la necesidad y el hambre.
Sociólogo.
El gran ausente en la cumbre
Por Jorge Puente B.
La connotación más importante de La Cumbre de las Américas, sin lugar a dudas, fue la ejecutoria del presidente colombiano, Juan Manuel Santos.
Su peregrinación preliminar a Cuba y Haití resultó un verdadero antecedente de la Cumbre, cuyas naciones fueron ejemplarizadas, en el recuento y análisis político, social y económico continental, haciendo hincapié en las premisas de igualdad, respeto y tolerancia como método a seguir en el curso del evento. Aquel discurso, sin lectura, dejó su huella en el espíritu y desarrollo de los acontecimientos.
El anfitrión recibió reiteradamente, y con gran emotividad, el aplauso, en todo el espacio de la hermosa y representativa inauguración.
Pudiéramos resumir su referencia a Cuba, rechazando el embargo comercial y económico por los Estados Unidos.
Según Santos, Latinoamérica vive hoy “un punto de inflexión” y no puede desperdiciar la oportunidad de dar un “salto cualitativo” en su desarrollo y en su relación con el mundo. “No vinimos a esta Cumbre para comentar la realidad, vinimos para transformar la realidad”, expresó el mandatario colombiano, quien dejó en claro que consideraba la ausencia de Cuba como una de las realidades que deben cambiar en el futuro cercano: “Sería inaceptable otra cita sin Cuba presente”, advirtió.
Santos también agradeció al presidente, Ricardo Martinelli, la deferencia de ofrecer Panamá como sede para la próxima Cumbre de las Américas.
Arquitecto y periodista.
La rotonda de la muerte
Por Amarillys Taylor S.
¿Cuál es la rotonda de la muerte? La de Balboa y cualquiera que haya transitado por ella sabe el porqué del merecido nombre. Es una rotonda de una concepción extraña, nunca vista en otros países, en donde los autos transitan a velocidades prohibidas, en donde "mulas" y “diablos rojos” amedrentan a los demás usuarios y por falta de control policíaco se cometen todas las faltas a las reglas más elementales del tránsito.
Después de haber descrito el caos que vivimos diariamente, todos teníamos la esperanza de que no podían hacer ningún cambio que pudiera empeorar la situación.
¡Inocente mariposa! Estamentos del Estado ANAM, ATTT, municipio, MIVIOT, Aeronáutica Civil, con la complicidad de la empresa Mi Bus (la de metrobús ) nos han sorprendido con un proyecto que pretende implantar casi en el centro de la rotonda, en una superficie de 20 hectáreas, bajo un puente que se está hundiendo (esta rotonda está en donde hubo pantanos y manglares), un centro para mantener y aprovisionar en combustible a 236 autobuses del metrobús que saldrán a la izquierda en medio del torbellino de la circulación enorme que transita por esta rotonda.
Lo más sorprendente es que el promotor afirmó que ya tenían todos los permisos, lo que fue negado por el representante del MIVIOT. Un ingeniero presente les afirmó que ese terreno estaba sin clasificación porque allí pasan 2 canales de 15 metros de ancho que desvían parte de las aguas del río Curundú durante las lluvias; que allí hay soterrados toda clase de cables tanto eléctricos como telefónicos y otros.
advertencia
seremos afectados negativamente por este nefasto proyecto.
La pregunta que nos hicimos todos los presentes era: ¿Cómo van a poner una losa de cemento que soporte todas las estructuras que piensan construir, cómo se tendrá acceso a las estructuras soterradas, cómo se pudo dar el visto bueno a esta locura?
¿Dónde está el sentido común? ¿Por qué no existe un sitio público accesible a todos (no solo a los que tienen acceso a internet), para que estos proyectos inconsultos, secretos puedan ser consultados por la ciudadanía?
Todos los panameños, pero específicamente los capitalinos, seremos afectados negativamente por este nefasto proyecto si se llega a realizar.
Doctora.
