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La justicia es ciega


En Panamá puede pasar de todo. Las reacciones de indignación y asombro no faltaron ayer cuando se reveló que un juzgado había sobreseído provisionalmente al polémico empresario Jean Figali, acusado de lavado de dinero procedente del narcotráfico y falsificación de documentos públicos.

Figali era acusado de utilizar algunas de sus empresas para supuestamente realizar operaciones irregulares que fueron detectadas por la Unidad de Análisis Financiero, sin embargo eso fue desvirtuado provisionalmente por el Juzgado Decimotercero.

Pero las polémicas en torno a Figali y el Gobierno no terminan allí. Desde hace años el Gobierno lo acusó por la supuesta evasión en el pago de alquiler de las concesiones que poseía en Amador. Además ha tenido que enfrentar otros procesos por rellenos ilegales en el fondo del mar y otros casos en esa área. La decisión del juzgado abre la puerta para un nuevo debate sobre la justicia en Panamá y cómo se manejan muchos casos de alto perfil.

Al igual, han surgido muchas dudas sobre el trato que se les darán a otros procesos en los que aparece Figali. Sus abogados hablan desde ahora de una demanda por daños y perjuicios contra el Estado.

También mencionan que enfilarán sus cañones contra el funcionario que en su momento denunció las irregularidades en el pago de cuentas atrasadas.

Si al final ese caso procede, el denunciante puede quedar denunciado y sancionado; mientras que el Estado enfrentando, con dineros de todos los contribuyentes, una reclamación millonaria.

La justicia es un tema tan sensitivo para Panamá desde el inicio de su historia democrática. El peso de la ley debe ser justo para todos los ciudadanos.