La justicia social en Panamá...
Tenemos absoluto respeto al derecho de cada sector de la población nacional (económico, político, cultural, social), para establecer su régimen interno de actividades; pero no hemos rehusado ni rehusaremos la participación en el desarrollo de una conciencia de solidaridad humana y en la defensa de los derechos de las personas menos favorecidas (vale decir, los derechos de los pobres y de los muchos que sobreviven en extrema pobreza), para el bien común, a través de las normas de la justicia social.
Según la concepción de Aristóteles, la justicia ordena dar “a cada uno lo suyo”. En el devenir de su pensamiento a través de la filosofía cristiana “lo suyo” no es solo lo que a cada hombre corresponde, sino también lo que a “la sociedad” corresponde para “el bien común”. No hay dificultad alguna en trasladar este concepto a la comunidad internacional. Por ello, así como la justicia social, en el seno de cada país, planteó relaciones nuevas entre empleadores y trabajadores, entre acreedores y deudores, en general, entre todos aquellos que al representar intereses distintos, no estaban enmarcados dentro de una equivalencia, sino más bien dentro de una diferencia de fuerza y de posibilidades; entre países que han logrado un mayor adelanto en la acumulación de recursos y de medios obtenidos de la civilización, y aquellos que están más lejos de lograrlo.
Hay que establecer obligaciones, a base de que el tener más riquezas o más poder, o mayor acumulación de bienes, no confiere a los poderosos mayores derechos, sino mayores responsabilidades para asegurar la existencia de una sociedad más integrada, lograr el bien común nacional y sentar el fundamento verdadero, sólido y efectivo de la paz.
En las relaciones entre los distintos estamentos sociales de la vida nacional, los más desarrollados, los más poderosos o los más ricos están obligados por imperativo de justicia a soportar mayores cargas, a contribuir en una medida mayor, tanto más cuanto más sea su propio desarrollo, su propia posibilidad, y que el derecho de los débiles, de los pobres, de los indigentes se sustenta en que se le reconozcan los planteamientos indispensables para poder cumplir como persona humana su destino y lograrse la verdadera armonía entre los panameños.
Sentimos necesidad de proclamar la justicia social en Panamá como la verdadera reguladora de las relaciones entre los asociados, principio que consagra el uso compartido del fruto del progreso científico y técnico, económico, la explotación y el aprovechamiento de los recursos naturales de la Nación panameña.
Pedagogo, escritor, diplomático.
