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La justicia tarda, pero llega


El Tribunal Superior de Justicia de Chiriquí sentó desde ayer en el banquillo de los acusados a tres militares de la Guardia Nacional imputados por el asesinato del dirigente arnulfista Candelario Torres Sánchez, ocurrido el 23 de abril de 1969.

Este asesinato no figura entre los más conocidos de la dictadura militar, pero es igual de atroz y cruel como el de cualquier otro disidente.

Torres Sánchez fue capturado por la Guardia Nacional, desnudado, esposado y jalado del cuello por una patrulla por las calles de Renacimiento, en Chiriquí. Posteriormente, fue ahorcado e impactado de tres disparos en la espalda.

Cuarenta y tres años después, los tribunales de justicia deben demostrar que aunque pase el tiempo este tipo de crímenes no quedará impune. Poco a poco se cierra el oprobioso capítulo de los asesinatos durante la dictadura militar, y la justicia juega un papel primordial en esto.