La juventud en los programas de extensión agropecuaria
La incorporación de la juventud como población objetivo de los programas de extensión es una medida de carácter estratégico.
No obstante, esta medida debe ir acompañada por una serie de acciones en cada país, relacionadas con el acceso a tierras y otros medios de producción, mayor cobertura de los programas de seguridad social y un fomento hacia el regreso de la juventud al agro y el medio rural.
También es imprescindible la creación de fondos especiales para la formación de jóvenes emprendedores con una visión de desarrollo rural, no únicamente limitados a las actividades agropecuarias.
El desafío que planteen los procesos de globalización y la necesidad del reposicionamiento de la agricultura y del medio rural, demanda una actualización a los profesionales de la extensión rural.
El número de disciplinas que están siendo incorporadas en el sector agropecuario, está exigiendo la incorporación de otras profesiones, que también jugarán un papel destacado en la extensión rural.
El cambio empezó a ser percibido a raíz de la apuesta fuerte del sector hacia la innovación y la tecnología en el que la producción se liga cada vez más con la transformación de los productos y su comercialización, lo que ha dado lugar a la gestión y organización de las explotaciones en cadenas agroalimentarias.
Se plantea un tema estratégico, acerca de cuál es la formación de nuevas generaciones de agricultores y productores rurales, en el que tendrán que estar muy pendientes ante una situación de crisis y/o de incertidumbre, iguales o mayores a las que han estado golpeando fuertemente al agro en las últimas décadas.
De ahí que, el éxito de los programas de extensión depende fundamentalmente de la calidad y de los recursos humanos disponibles. No debemos olvidar que el medio rural resulta fuertemente impactado ante el avance de los procesos de globalización, con lo cual se hace necesario contar cada vez más con profesionales del agro muy bien capacitados.
Ahora bien, no es solo a través del aumento del número de profesionales que se logran los objetivos, sino a través de la calidad del profesional y su compromiso con el agro.
El sector agropecuario requiere de jóvenes comprometidos con lo rural y para ello se hace cada vez más necesario fortalecer los procesos de su formación para enfrentar los desafíos del sector.
