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La juventud excluida y marginada

Por: Redacción 24/08/2016

 

El régimen económico de Panamá se caracteriza por su naturaleza concentrante y excluyente. Esto es especialmente cierto para el caso de los jóvenes. La exclusión de los jóvenes se inicia desde temprana edad, lo que se hace evidente teniendo en cuenta que cerca del 19% de los niños de menos de 5 años padecen de alguna forma de desnutrición.

La marginación se manifiesta más adelante en el hecho de que el 32% de los jóvenes en edad de estudiar en el nivel secundario se encuentran excluidos del sistema educativo. Esto afecta especialmente a los jóvenes del 40.0% más pobre de la población. En efecto, según las estadísticas oficiales, el 42.2% de los jóvenes de este estrato se encuentran marginados del sistema educativo. Esto, teniendo en cuenta la creciente complejidad de los procesos de trabajo, se vincula con los problemas de la inserción juvenil en el mercado laboral. Esto se explicita recordando que para el 2013 cerca del 40.0% de las personas con edades que iban de los 20 a los 29 años no habían alcanzado a terminar la educación secundaria, lo cual afectó sus posibilidades laborales.

Entre los derivados de lo anterior se puede partir destacando que durante el 2013 cerca de cuatro de cada 10 personas con edades de entre 20 y 29 años no trabajaban ni estudiaban. Para los que sí trabajaban la situación tampoco resultó ser halagüeña, ya que la población económicamente activa de entre 15 y 24 mostró una tasa de desempleo del 13.0%, siendo especialmente elevada para las mujeres (15.0%). A esto se debería agregar que, para el año bajo análisis, el 32.2% de las personas de 20 a 29 años se encontraban insertadas en actividades de baja productividad. Este indicador alcanzó un nivel de 28.8% para los jóvenes urbanos y de 45.4% para el caso de los jóvenes del sector rural.

Para el 2014, por otra parte, cerca del 36.0% de la población económicamente activa de entre 20 y 29 años se encontraba excluida del sistema de seguridad social. Además, la nueva generación se encuentra sujeta al llamado sistema mixto de pensiones, que carece de solidaridad intergeneracional y se caracteriza por una clara regresividad en sus prestaciones.

En el plano ambiental, los jóvenes deberán heredar una difícil situación. Esta se puede ejemplificar en el hecho de que Panamá hacia finales de la década anterior se convirtió en un país deficitario en términos del criterio de la huella ecológica.

También es importante destacar que la juventud de Panamá se encuentra significativamente expuesta a los problemas relacionados con la seguridad ciudadana. Es así que, de acuerdo con el Latinobarómetro de 2011, el 50.0% de las personas de entre 16 y 20 años de edad declararon que ellos o algún miembro de sus familias habían sido víctimas de actos de violencia.

En definitiva, el actual modelo económico - social, centrado en los intereses de los sectores económicamente dominantes, es incapaz de resolver los problemas de los más jóvenes. Se trata, entonces, de una traba que deberá ser superada.

Economista

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