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La juventud necesita maestros transformados y positivos


Como todos los años, mañana primero de diciembre se rinde gratitud y reconocimiento, a quienes con abnegación y desprendimiento despliegan una importante labor en la sociedad como es la de educar a los hombres y mujeres que serán los seguros forjadores de una patria con 108 años.

En esta profesión no hay progreso sin problema, los grandes progresos se obtienen resolviendo problemas, la clave es la actitud y aptitud que se tiene para transferir el oasis de sabiduría; ese tesoro incalculable de conocimientos, valores y actitudes que se hace llegar a cada niño, niña y joven en la escuela. La juventud vive un momento histórico, si cada educador le ofrece las herramientas adecuadas podrán vencer los más altos desafíos, serán capaces de manejar exitosamente conflictos culturales y de valores, descubrirán otros asteroides, viajarán a los planetas a través de los libros y las herramientas tecnológicas.

Para ello necesitan maestros transformados, actualizados, con actitud positiva, pasión, determinación, trabajo en equipo y respeto a la diversidad de aprendices. La misión es contribuir a que cada uno incremente su confianza, creatividad, visión de futuro y crear en ellos cambios positivos, como decía Octavio Méndez Pereira: “el educador sabe despertar ansias de perfeccionamiento y realizaciones, hace abrir los ojos para comprender todo lo que nos rodea”.

La educación panameña ha estado desde hace más de cinco décadas en constante transformación y modernización, por lo que cada docente requiere de esa reingeniería para tener más entusiasmo, valores, talentos, ideales, creatividad, buen equilibrio emocional, y cualidades propias de un líder optimista. El liderazgo es una actitud que todo maestro debe inculcar. La educación será buena si los educadores son buenos, y será deficiente si su preparación es deficiente.

Los educadores están en una permanente transformación, los nuevos planteamientos educativos basados en competencias ubican al docente como pieza clave para la ejecución y concretización de un verdadero curriculum abierto y flexible; esto implica un docente investigador que construya y realice propuestas metodológicas innovadoras tendientes a contribuir con el mejoramiento del proceso integral.

Un maestro consciente de su rol como sujeto social clave del proceso dentro de la comunidad; consecuente con sus acciones que lo hagan merecedor del respeto y dignificando sus derechos.

Un pedagogo con sensibilidad política y social que oriente su labor a la transformación de la sociedad.

Psicopedagoga.