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La K se parece a la esvástica símbolo del nazismo


Alejandro A. Tagliavini (opinion@epasa.com) / Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland.

Que el gobierno kirchnerista tenga el apoyo de un “piquetero” amigo del Gobierno de Irán, acusado de antisemita y de negar el holocausto, es anecdótico, pues los políticos suelen decir y desdecirse de cosas sin sentido. Y, aunque no le deseo la cárcel a nadie y tampoco a los abortistas, que el oficialismo argentino diga que, según los experimentos médicos, la vida comienza uno o dos meses desde la gestación y que, por tanto, no es inmoral el practicar el aborto, es algo más grave.

El kirchnerismo se ha hecho fama de ser “anti” violencia y “pro” derechos humanos al juzgar a militares de la dictadura, pero llama la atención la inusitada fiereza con que los ha condenado. Claramente, esta supuesta “anti” violencia es una pantalla para disimular que es el gobierno “democrático” más violento de la historia argentina.

El problema es que la violencia, además de ser destructiva, tiende a provocar una reacción inversa ante la que el gobierno se siente obligado a poner orden, es decir, aumentar la represión, en un círculo vicioso cada vez más grande. Y en eso está el kirchnerismo argentino. Cada vez más regulaciones provocan situaciones violentas que el gobierno pretende controlar aumentando la represión.

La presidente inventa su realidad, y hasta quiere imponerla a todos los ciudadanos que ya no son libres de pensar, deben pensar como ella: "Hay que sacar de la cabeza de la gente que es más seguro ahorrar fuera del país". Debería respetar el “error” de la gente, porque esto de querer imponerles la felicidad a las personas es de totalitarios.

Sus amenazas son permanentes: "No sé por qué el jefe de la Afip (el organismo recaudador, que algunos ven como embrión de las SS) pone nervioso. Solo los que no pagan los impuestos o están fuera de la ley deben estarlo". Por cierto que “la ley”, con la hegemonía que ella tiene, es la que impone arbitraria y coactivamente. Con frialdad, aseguró: "No hay sesgo ideológico en estas medidas. Está la realidad". El Partido Nacional Socialista se caracterizaba por ser “racional, científico”, lo que era un eslogan para convencer que su accionar contra la libertad de las personas no era arbitrario, sino lo que dictaba la ciencia.

Así las cosas, no sorprenden los datos del estudio “Doing Business 2013”, del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional. En la lista de países liderada por Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda y Estados Unidos., Chile es el líder en América Latina en facilidad para hacer negocios, en el puesto 37 entre 185 economías en la clasificación global, seguida por Perú (43), (España, 44), Colombia (45), México (48) y Panamá (61). Los peores son Argentina (124), Honduras (125), Bolivia (155) y Venezuela (180).

Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland.

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Martes 18 de agosto de 2026