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La lectura en el aula

Por: Redacción 06/07/2016

La lectura es capaz de transportarnos a mundos inimaginables, hacernos vivir fantásticas aventuras y convertirnos en pensadores reflexivos, poetas, novelistas, lectores críticos, etc. Más allá de la capacidad de inferir la intención del autor de un texto, está la facultad para autoevaluarnos como lectores intérpretes, para analizar y mejorar nuestra comunicación oral y escrita.

 

A finales de 2015, un grupo de 100 estudiantes de octavo grado del I.P.T. Jeptha B. Duncan con frecuentes faltas ortográficas en sus escritos (omisión y mala colocación de la tilde, supresión de la t y de finales, cambios de c por g, cambios de c por s, de b por v y viceversa), fueron intervenidos por medio de un proyecto de investigación de lecto-escritura, llevado a cabo por dos docentes de español, Maribel Hernández y mi persona. Buscábamos desarrollar el placer por la lectura y fortalecer las competencias lectoras y escriturales que posibilitaran la disminución del nivel de errores ortográficos.

 

Dividimos el estudio en tres aspectos: el primero fue la obtención del porcentaje de errores ortográficos cometidos; para ello los estudiantes completaron una prueba diagnóstica con diferentes ítems. Los resultados mostraron altos niveles de errores que iban desde el 22% en el uso correcto del punto y de las mayúsculas, hasta un 51% en palabras de uso frecuente con b/v, c/s/z/.

 

Obtenidas las evidencias del problema, se llevó a cabo el seminario de lectura y escritura para el cual creamos y adaptamos textos expositivos y narrativos basados en aspectos socioculturales de Panamá, con el objetivo ampliar sus conocimientos sobre la historia y la cultura panameñas y fortalecer competencias lectoras y escriturales que los llevaran a disminuir el nivel de errores ortográficos presentados. Luego de cada lectura se realizaba una plenaria donde intercambiaban opiniones y respondían preguntas literales, inferenciales y de pensamiento crítico; se desarrollaban talleres de ortografía que se discutían y autoevaluaban, pero sin la presión que supone una evaluación sumativa.

 

Finalizado el seminario, se realizó una prueba final que mostró grados de mejoría en todos los ítems, niveles de errores desde 1% en el uso correcto del punto y del 13% en palabras de uso frecuente con b/v, c/s/z/. Tal como señala R. Jáuregui (2008), “la lectura no es cuestión de reglas ni de normas, sino de costumbres, porque su finalidad no es otra cosa sino la de facilitar la comunicación.

 

En el mes de enero de este año, ya finalizado el estudio, se elaboró un informe que fue presentado a Meduca y en el 8voCongreso de Cátedra de Unesco, celebrado en Costa Rica del 29 de febrero al 4 de marzo de este año. Esto es tan solo un pequeñísimo grano de arena en el inmenso mar del problema del sistema educativo panameño, por eso animamos a los docentes de todas las áreas para que apoyen a los alumnos en sus debilidades académicas por medio de estrategias pedagógicas de intervención en el aula.

 

Consideramos que la baja calidad de la educación en Panamá, declarada en los informes del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), de 2009 y el Primer, Segundo y Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (PERCE, SERCE, TERCE) de 2013, podría superarse si las autoridades educativas se enfocaran en Programas Nacionales de Lectura bien estructurados cuyo objetivo sea darle un lugar fundamental a la lectura en el aula.

 

Ninguna transformación educativa que implique horarios extendidos, dotación de equipos computacionales, mejoras en infraestructuras podría elevar la calidad educativa panameña si no compromete la lectura constante en el aula de clases y programas completos de comprensión de lectura como herramienta de desarrollo cognitivo, comunicativo, social y sostenible.

 

Educadora

 

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Viernes 24 de julio de 2026