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La libertad de expresión


La libertad de expresión es hoy por hoy tema de preocupación en los cuatro puntos cardinales del planeta. El explosivo desarrollo tecnológico, y el papel de los medios de comunicación, han permitido la estructuración y la actuación de una opinión pública cada vez más informada y participativa en el debate sobre los temas del Estado, y exigente en el derecho a conocer y a criticar cómo se administran los recursos que toda la sociedad produce o cómo se desarrollan las políticas públicas. Es una condición que parece incomodar a quienes, hasta ahora, han dirigido el Estado de una manera poco transparente o que impusieron estilos discrecionales que hoy están agotados. Resultado: una enconada batalla contra aquellos que ejercen esa libertad de expresión o contra quienes, como los periodistas y los propios medios, tienen el deber de aplicarla.

Pareciera que en pugna están la llave y el candado. El que la ejerzan medios y periodistas no significa, sin embargo, que solo los compromete a ellos. Es en realidad un derecho de toda la sociedad, que resiente las primeras amenazas en ataques a periodistas y medios porque después sigue la sociedad entera. La libertad de expresión es como un pan de cada día para todos los ciudadanos. Aunque no la ejerzan, deben considerar y hacerse de ella. Como ha dicho en algún momento Doña Rosario Arias de Galindo: "La libertad de expresión es como la salud, nadie sabe cuánto vale, hasta que se pierde".