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La Libertad perdió y ganó

Por: Redacción 11/12/2013

Marisín Villalaz de Arias /Médico (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Se nos fue uno de los hombres más grandiosos del siglo XX y lo que va del XXI, porque es innegable su valor en la defensa de la libertad gloriosa que tanto anhelaba el pueblo sudafricano y por la que estuvo excesivo número de años preso, Nelson Mandela. Pero al fin fue liberado y tuvo la satisfacción de ver los resultados positivos de su lucha.

Cuando se pierde la libertad, es duro y difícil; pero la tuvimos por un tiempo y contamos con la esperanza de recuperarla. No obstante, cuando no se ha conocido, como todavía existe cantidad de países en este mundo moderno, la tristeza es mayor porque ese totalitarismo trae aparejada una serie de situaciones negativas como son el hambre, la falta de educación, de buena salud y de muchas cosas más.

Decía Mandela que con hambre no hay libertad y tampoco la hay sin lo otro. Recordemos nuestra dictadura militar que duró 21 años y que acabó con miles de instituciones sobre la base de sacarle el dinero que les pertenecía para regalarlo en compensación a compra de conciencia para lograr el apoyo a ese régimen que tanto daño hizo a nuestro país.

Sin querer compararnos con ese gran hombre, también en Panamá hubo cantidad de personas que luchamos para retomar aquella libertad en la que habíamos aprendido a vivir. De aquella época viene el paternalismo que aún hoy día perjudica el desenvolvimiento del país porque los que quieran progresar tienen que hacerlo sobre la base de trabajo y no de dádivas y de sinvergüencería con el fin de lograr beneficios que no se han ganado con trabajo, sino que buscan obtenerlo gratuitamente.

HEMOS PERDIDO A UNO DE SUS PRINCIPALES DEFENSORES, PERO HEMOS GANADO CON EL EJEMPLO QUE NOS DIO, CON ESE GRAN SACRIFICIO QUE LO MANTUVO 27 AÑOS EN LA CÁRCEL.

Gracias a Dios hubo personas como yo, y disculpen que así lo diga, que decidimos luchar contra aquella dictadura para retomar la libertad y la democracia. Posiblemente, algunos dirán o pensarán que fue la invasión norteamericana la que nos liberó. Tal vez sea cierto; pero si no es por nuestro comportamiento ante los dictadores, ellos no hubieran invadido.

Soy una de las que puedo contar historias de aquellos momentos y me siento orgullosa de haber pertenecido a la Cruzada Civilista y de haber sido perseguida junto con muchos más para que, al fin de la jornada, consiguiéramos el apoyo para despojarnos de ellos.

Siempre he reconocido la valentía de los empresarios que no abandonaron el país y muchos más que soportaron las persecuciones; Pero para nosotros lo más importante era retomar esa libertad perdida. No podíamos hablar ni actuar, solo pensar porque no podían quitárnoslo.

Cuando digo que la libertad pierde y gana, quiero decir que hemos perdido a unos de sus principales defensores, pero hemos ganado con el ejemplo que nos dio con ese gran sacrificio que lo mantuvo 27 años en la cárcel. Pensemos lo que son 27 años en nuestra vida llena de satisfacciones, lo contrario de la suya. Ese ejemplo no podemos olvidarlo jamás.

Cuando veo algunos países que tienen todo lo que necesitan: comida, escuelas, salud y trabajo, pero les falta libertad, esos países que conocemos, no pueden tener ciudadanos satisfechos, contentos y llenos de vida. Son países donde se les dice lo que tienen que hacer, a qué hora y la manera de hacerlo. Prefiero vivir en un país donde no me puedan aumentar mi jubilación, pero puedo decir y escribir lo que me da la gana, siempre y cuando no perjudique a los demás, con respeto y dignidad. No tenemos algunas discriminaciones, solo la de género; pero algún día lograremos superarla y nos liberaremos de esa atadura porque nos lleva a las mujeres a hacer un esfuerzo mayor y, a pesar de que los hombres no quieren pensar ni olvidar nuestra igualdad, los superamos porque las mujeres vamos a las universidades en un 80% en contra de un 20% de hombres. Con la libertad que tengo me pregunto a dónde van esos varones que no son universitarios y que intentan ocupar posiciones superiores a las que deben ocupar. ¿Por qué los hombres no llegan a las universidades?

Así es que gracias a Mandela, Sudáfrica tiene libertad, y gracias a miles de panameños, la tenemos en Panamá. Pero eso sí, no hagamos libertinaje y respetemos la libertad y la democracia que tenemos para vivir en paz.

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Miércoles 12 de agosto de 2026