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La libertad y la voluntad propia

Por: Redacción 14/03/2016

Peter Bieri, de nacionalidad suiza y profesor de filosofía en Berlín, en su obra "La herramienta de la libertad. Sobre el descubrimiento de la voluntad propia", se pregunta: ¿Qué es lo constitutivo de nuestra libertad? ¿Cómo se forma la voluntad libre? ¿Qué margen de posibilidades de elección tenemos a nuestra disposición al tomar decisiones que tenemos que justificar y de la que somos responsables? Se es libre, explica Bieri concisa y rotundamente, cuando se puede actuar también de otro modo. Además, el ser humano tiene la libertad de reexaminar sus juicios y su decisión, y de cambiar su voluntad.

En verdad, los motivos de nuestro actuar -nuestros deseos, sentimientos, pensamientos, convicciones y expectativas- son los que establecen lo que hacemos en un determinado momento.

De ahí que nuestro actuar esté sometido a regularidades o leyes. Forma parte de la experiencia de la libertad, argumenta Bieri, el que yo sea el autor de mis actos y no un juguete del acontecer mundial o una marioneta cuyos movimientos son indicados y ejecutados por otros y no por ella misma. Sostiene que libertad significa la vivencia de la propia autoría, y con ello la determinación del propio obrar por propia voluntad.

Ser libre significa ante todo ser voluntarioso, poder distinguir entre una voluntad que es impuesta a uno por otros, y otra en que se manifiesta la propia individualidad. Naturalmente que la voluntad topa con fronteras que le marcan la realidad o bien nuestras mismas facultades.

Tenemos ciertamente muchos deseos y necesidades, pero no todos ellos ponen en marcha nuestra voluntad y repercuten en acciones. La voluntad puede ser obstaculizada por circunstancias externas a que desemboque en una acción, por ejemplo, en el caso de un paralítico que quiera levantarse o de un preso que quiera fugarse.

La voluntad solo repercute en acción cuando las circunstancias lo permiten. Libertad de la voluntad no significa por tanto su plena falta de ataduras, sino muy al contrario: la libertad de una voluntad la constituye el hecho de que de algún modo esté atada. El mundo es el que con sus ofertas establece lo que yo puedo querer en un momento determinado. ¡El resto es cosa mía!

La voluntad naturalmente que puede ser corrompida, por drogas, hipnotismo o estado de dependencia total de otra persona. Un demente, o alguien que como el epiléptico no siempre es dueño de sus sentidos, no puede ser hecho responsable de sus actos en un momento de ataque. Frente a él no sentiremos por ello ni rencor ni enojo, ni tampoco le haremos reproches o exigiremos arrepentimiento de él. Bieri también hace referencia a sutiles esclavitudes, al lavado de cerebro y al fenómeno del seguimiento ciego.

Por ejemplo, cuando se cae en las garras de una refinada secta o se es víctima de una adicción, entonces uno tampoco es nada libre. La impotencia del forzado consiste en el hecho de que no logra hacer de director de su voluntad. Tampoco se es libre en situaciones forzadas, cuando uno es amenazado o chantajeado con el arma en la mano. La decisión libre se apoya en la formación de la voluntad a base de reflexión, enfatiza el profesor de filosofía. Incluso en el caso de que me encuentre ante un dilema moral, es mi juicio el que a través de mi voluntad decide lo que considero prioritario.

Ser responsable forma parte de la idea de ser persona, sostiene Bieri. Somos atormentados por el arrepentimiento, la vergüenza y una mala conciencia cuando hemos querido y hecho algo que según nuestro juicio no es correcto.

Nos tomamos a mal el hecho y nos hacemos reproches. Y también esto forma parte de ser persona, el poder tener sentimientos morales. Naturalmente que una libertad incondicional o absoluta es un espejismo. Pero el hecho conceptual de que no puede haber ninguna libertad incondicional no convierte nuestra experiencia de la libertad ni en algo fútil ni ilusorio.

Finalmente el profesor Bieri nos deja en claro que a nadie se le regala la libertad, sino que uno tiene más bien que "trabajársela" con el esfuerzo del pensar.

Pedagogo, escritor, diplomático.

 

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