La mercancía, la ganancia y la irracionalidad
Entre las propuestas del Fondo Monetario Internacional para reformar el programa de invalidez, vejez y muerte de la Caja de Seguro Social, se destaca la que plantea elevar la edad de jubilación para todos, agregando que, además, se debería equiparar la edad de jubilación de los hombres y las mujeres. Esta idea, que podría retrasar en ocho años la edad de retiro de las mujeres, muestra un claro contenido de inequidad, que se evidencia en los hechos.
De acuerdo con cifras publicadas por la Cepal, la mujer panameña trabaja 33.8 horas semanales sin remuneración, cifra que es superior en 139.7% a las realizadas por los hombres. Estas horas de labor están vinculadas con las tareas del hogar, las cuales son fundamentales para asegurar de manera permanente la oferta de fuerza de trabajo asalariada en el mercado laboral. Se trata de un mecanismo que abarata esta fuerza de trabajo, reduciendo su costo y elevando, consecuentemente, la ganancia del factor capital. Las cuentas nacionales, basadas en el sistema diseñado por Naciones Unidas, descarta como productivo el trabajo de las mujeres en los hogares, por el simple hecho de que sus resultados no se transan en el mercado. El documento "Cuentas Nacionales: Introducción práctica", publicado en el 2006 por Naciones Unidas, destaca que de la frontera de producción "están excluidos todos los servicios personales y nacionales que se producen y consumen dentro de las mismas unidades familiares, como la limpieza, la decoración, la cocina, el cuidado y la educación de los hijos, el cuidado de los enfermos y los ancianos, la conservación y la reparación de las viviendas y los bienes de consumo, el transporte de los miembros de la unidad familiar, etc.".
Se trata de una visión en la que toda labor que no está mercantilizada y no genera una ganancia para quienes poseen los medios de producción debe considerarse como trabajo no productivo, aun cuando genere bienes y servicios de enorme utilidad para la sociedad. La forma irracional de abordar el asunto en el documento citado se hace evidente cuando propone que la producción de bienes y servicios ilegales y ocultos deben ser tomados en cuenta en la frontera de producción. En relación con los ilegales afirma que deben incluirse "la producción de los bienes y servicios cuya venta, distribución o posesión está prohibida por ley, como los estupefacientes, el contrabando y la prostitución".
Se debe agregar que las cuentas nacionales, tal como lo han denunciado Herman Daly y John B. Cobb Jr., no toman en cuenta los costos de los daños ambientales naturales generados por la producción. La destrucción completa de un bosque, siempre y cuando genere mercancías y ganancias, se contabiliza como generación pura de valor agregado. Todo lo anterior muestra el alto nivel de irracionalidad del tipo de formación económica en que vivimos. También llama la atención sobre la importancia de promover una sociedad en que prime el interés de satisfacer las necesidades del desarrollo humano sostenible y no el espíritu del lucro.
Economista