La misión de la universidad
Docente jubilado. Universidad de Humacao, Puerto Rico
La universidad como institución surgió durante la Edad Media en Europa. Nació como un gremio de maestros y estudiantes con el propósito de enseñar los saberes necesarios para la sociedad. Nace dentro del mundo religioso-católico de la época. En un principio, era necesario el suplir de clérigos y teólogos para la Iglesia. Posteriormente se añadió la enseñanza de otras carreras como las de derecho y medicina. En la filosofía de la educación superior medieval, se utilizaba el escolasticismo. Esta era una doctrina filosófica basada en un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía someterse al principio de autoridad. El principio de autoridad era reconocido como toda fuente de conocimiento por el que una proposición científica se acepta por el solo hecho de estar afirmada en un texto considerado como cierto. La fe debía prevalecer siempre sobre la razón, así como la teología sobre la filosofía.
Las mismas transmitían el conocimiento de algún oficio o profesión. La universidad medieval, según Ortega y Gasset, era una universidad cultural: estaba dedicada principalmente a la transmisión de la cultura de su época, esto es, de un sistema completo e integrado de las ideas substantivas del saber de entonces.
Es durante el Renacimiento que en estas universidades europeas comienzan los avances científicos y cambios culturales de la revolución industrial y la sociedad tecnológica del siglo XVIII. La formación de profesionales y la investigación científica crearon diferentes tipos de universidades durante los siglos XIX y XX: la de enseñanza superior y la de investigación o en ocasiones un tipo de universidad mixta donde tanto la enseñanza como la investigación coexisten simultáneamente.
Se señala al filósofo español José Ortega y Gasset como la persona que más ha influido en el establecimiento de una misión para la universidad en España y en América Latina. El pensador plantea que solo con una reforma universitaria se podrá implantar una misión. De acuerdo con Ortega y Gasset, “la raíz de toda reforma universitaria está en acertar plenamente con su misión”. Está consciente de que en la enseñanza superior se dan las funciones de la enseñanza de profesiones (carreras universitarias) intelectuales y la de investigación científica y preparación de futuros investigadores. De esta manera, la enseñanza superior consiste en profesionalismo e investigación. El filósofo alerta sobre la pobre trasmisión de la cultura en las universidades, creando profesionales más sabios que nunca, pero más incultos también.
Desde mi punto de vista como educador, estos profesionales saben mucho, pero de muy poco, por ejemplo, de una tesis dedicada al estudio de la vida de las ranas en un ambiente de cautiverio. Este tipo de enseñanza surge en el siglo XIX, pero crece notablemente durante el siglo XX.
En su misión de la universidad, Ortega y Gasset reconoce que la función central de la universidad es la enseñanza de las grandes disciplinas culturales: la física, la biología, la historia, la sociología y la filosofía. De ahí en adelante se debe enseñar el profesionalismo y la especialización.
Como fin de la universidad, plantea las funciones de trasmisión de la cultura, la formación de profesionales e investigadores científicos.
A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, se retoma la idea de que el importante para el aprendizaje es el alumno como tal. Se hacen muchas investigaciones sobre el aprendizaje y se comienzan a desarrollar distintas técnicas sobre el mismo: el desarrollo de un pensamiento crítico para contribuir a la razón; el aprendizaje común, por ejemplo, las comunidades de aprendizaje, etc. Se reconoce la imperiosa necesidad de la relación universidad-sociedad, reconociendo que la primera es un reflejo de la última y por lo tanto, su desarrollo va a estar sujeto a la evolución de la segunda.
La tendencia a la especialización en las carreras ha resultado en una disminución de los cursos humanísticos tales como la filosofía, la historia, la sociología, el arte, la música y todas aquellas materias que, de acuerdo al pragmatismo, no resulten rentables.
La misión de la universidad debe estar atada a una filosofía educativa. No puede desligarse la educación superior de las aspiraciones de la nación y su desarrollo. No podemos olvidar que los saberes modernos hegemónicos de Occidente han sido sometidos a una amplia crítica en las últimas décadas, denunciando su carácter eurocéntrico y colonial. Las universidades en países marxistas, por lo regular, tienen la misión de formar integralmente profesionales orientados a seguir con los lineamientos y políticas por el Estado.