La muerte de un obrero
El primer responsable de la vida de un obrero que trabaja en la construcción es el obrero mismo, después la empresa y luego su organización sindical. Si la segunda no cumple es lógico que la tercera exija garantías y que las autoridades intervengan, pero si el obrero no cumple… ¿a quién se responsabiliza? Viene a colación el tema por la reciente muerte de un obrero que cayó desde las alturas por no colocarse su equipo de riesgos. Trabajar en las alturas tiene la doble complicación de que la estabilidad está relacionada, no solo la seguridad de estar bien colocado y protegido, sino con el vértigo que puede tener la persona aun estando acostumbrada a laborar en esos espacios. Cuando a mediados de esta década el boom de la construcción estuvo empañado por la muerte de un número plural de trabajadores, la opinión pública se movilizó a favor de los obreros, las empresas quedaron casi arrinconadas y las autoridades le exigieron cumplir con las disposiciones de seguridad. Las tragedias casi cesaron, así que la reciente muerte del obrero prácticamente toma por sorpresa a los ciudadanos, pero no así el impacto y el dolor que causa. Es importante que cada quien asuma su responsabilidad en estos menesteres, y aúne esfuerzos para evitar estas tragedias, porque por una vida que se pierde se afecta una familia, pierde el país.
