La naturaleza del hombre
Cuando el hombre fue creado por el Altísimo, concurrió con un espíritu superior, para que gobernara la tierra con justicia, pero luego de la desobediencia, “el hombre tiene una naturaleza caída”. Tiende a hacer lo malo, posee diabólicos pensamientos, malos deseos y un egoísmo en apogeo.
El hombre natural es carnal, animal y pernicioso.
Pero hay hombres con espíritu superior, son los que anteponen el bien de los demás antes de su propio bien, son valientes, inquebrantables. José hijo de Jacob, Caleb, Josué. Estos últimos en los tiempos de Moisés.
Para Platón, más de cuatrocientos años antes de Cristo, el hombre pertenece al mundo sensible y al mundo inteligible. “Hombre; el único entre los seres que es capaz de adquirir una ciencia fundada en razonamientos”.
Aristóteles, el gran fundamento de la ciencia, ve al hombre a diferencia de todos los animales en la posesión de la razón o al menos de saber utilizarla. Nos da a entender con mayor claridad en este texto:
“Se admite que hay tres cosas por las que los hombres se hacen buenos y virtuosos, y esas tres cosas son la naturaleza, el hábito y la razón”.
Hay hombres que actúan en desmedro de los demás, a lo mejor siguiendo instrucciones de su partido político, que todo lo quiere destruir. Mienten en nombre de sus intereses personales y de grupo. Ya no recuerden cuándo, mediante golpe de facto, acabaron con la democracia. Hoy son “revolucionarios democráticos” y alaban al sistema. Cometieron toda clase de desafueros, pero como lobos con piel de oveja, dicen que ya cambiaron. Pero no nos engañan, su naturaleza como la del alacrán, sigue siendo la misma. Cuando en un país las cosas andan así, ha sucumbido y naufragado la razón, motivo por el cual a la gente que está lúcida y consciente, se le ocurre pensar que habría que redefinir el papel y las funciones de la razón en la República de Panamá.
Hacer uso incorrecto de la razón es actuar de manera injusta, perversa y de mala fe. Es ser cómplice del hambre y la desesperación de los individuos y de la familia. Cuando no hay medicinas, ni atención médica se atenta contra la vida, el decoro y la dignidad de los ciudadanos. Cuando la gente se tiene que endeudar, en un país donde debe reinar la abundancia, no es justo. El ciudadano quiere paz, comida, atenciones básicas, seguridad y que le alcance su salario para vivir decentemente. La frase célebre del político liberal mexicano Benito Juárez tiene una gran vigencia para nosotros: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
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