La naturaleza se queja
Y se queja de tanto dolor que le producimos los humanos que no nos damos cuenta de lo importante que es darle un mejor trato. Todos hablamos del amor que decimos tenerle, pero nadie demuestra realmente ese sentimiento porque, en cuanto podemos y tenemos una oportunidad, la herimos y hacemos de ella un trapo sucio que ni en las cocinas de las casas lo quieren. La naturaleza es una de las cosas más bellas que Dios nos ha dado y tenemos la obligación de conservarla como tal, pero los humanos creemos tener la libertad de mortificarla y quitarle su hermosura para reemplazarla por el materialismo de la modernidad.
Llevamos ya un tiempo de estar hablando del error que hemos cometido en Panamá con los manglares que estamos destruyendo sin piedad a costa de todo lo que recibimos de vuelta y que, lamentablemente, perjudica a personas inocentes que no tienen culpa de lo que sucede. Cuando se iniciaba el gobierno anterior, como primera experiencia tuvo una tragedia en una barriada cerca de Tocumen, producida por unos contratistas inescrupulosos que la construyeron donde no debían, amenazando la naturaleza y esta la cobró sin que, en ningún momento, se hiciera justicia porque todos salieron ilesos de la justicia del hombre. Ahora ha aparecido algo peor por las mismas causas, probando que el hombre tropieza dos y más veces con la misma piedra. ¿Quién dio los permisos para construir esas barriadas a sabiendas de que no debían hacerlo? Y ahora también quieren lavarse las manos como Pilatos sin hacerse responsables de los malos ratos que pasan esas personas que todo lo han perdido y sin pensar en la inversión que hicieron de sus ahorros, creyendo en la palabra de algunos sin escrúpulos.
No considero que deben pasar agachados, ignorando la responsabilidad que tienen de lo ocurrido.
Tan culpables son los que construyeron como los que dieron los permisos sabiendo que no debían hacerlo, e ignoro la causa, de la que prefiero no hablar. ¿Cómo recuperar las vidas perdidas? ¿Quién pagará por las propiedades no recuperables? Y aquellos… bien y usted. No señor; no es justo que nuevamente queden impunes ante tanta injusticia e inmundicia porque, si la justicia terrenal no los castiga, la divina se encargará de ellos . Ahora le queda a este gobierno hacerse responsable por los daños ocurridos por una falta irremediable de los que no tienen perdón. Es muy triste perder una casa donde resides con tu familia, en la que has invertido tus ahorros y tus esfuerzos y, en un minuto, no tienes nada.
Pero también es cierto que muchos panameños se han acostumbrado a tirar basura en los ríos y quebradas; no es posible que se lancen colchones, refrigeradoras, estufas y muchos enseres más que, en algún momento revierte contra la gente que lo hace.
En ocasiones ha habido organizaciones que limpian los ríos y, a los 15 días después, están llenos de basura. Es hora de que los habitantes de estos lugares cercanos a ríos cojan responsabilidad y se comporten como buenos ciudadanos. Panamá es lluvioso, y las lluvias no perdonan al caer. Si los ríos se llenan de basura, el agua no puede correr y se desborda con las consecuencias conocidas. Somos desordenados, no solo el pueblo; también lo son ciertas autoridades, los políticos y aquellos que irresponsablemente se llenan de dinero mal habido a expensas de los más débiles.
Me enteré de que en los Andes había un lago que, en vez de explotarlo turísticamente, lo rellenaron con las mismas consecuencias para los ingenuos que compraron casas en ese relleno. Me dijeron que estaban sobre la tubería principal del Idaan. Entonces, cuál debe ser nuestra actitud, qué debemos hacer para que la educación mejore y progrese y enseñen a los ciudadanos a tener un comportamiento correcto, a no ser cochinos ni sinvergüenzas como lo son quienes engañan a los inocentes o decentes. Es hora de respetar la naturaleza y el mar, porque cuando los herimos se las cobran en las personas que menos lo merecen. Justicia.
Médica.